En la primera mitad del siglo pasado, las lecheras de Oviedo se cobijaban de la lluvia bajo El Paraguas. A pesar de su peculiaridad, la plaza ha sido relegada del mapa turístico de la ciudad por su inseguridad y la presencia constante de toxicómanos. Ahora, los hosteleros, con el apoyo de los vecinos, quieren revitalizarla con el fin de «hacerla segura para los vecinos, buscar un punto de encuentro para los ciudadanos y transformarla en un polo de atracción turística», según explicó ayer Matías Palacio, redactor del proyecto y hostelero.