La polinización ha comenzado este año antes de lo previsto y amenaza con aguar la primavera a los más de seis millones de alérgicos al polen que hay en España. En Asturias, aunque con menor incidencia, serán las gramíneas (el polen que se genera en los prados) las que provoquen el calvario traducido en picores, estornudos e, incluso, dermatitis atópicas o asma, en las personas alérgicas. Al menos un 10% de la población asturiana padece estos síntomas estacionales y ha acudido alguna vez a un experto médico para recibir tratamiento.