Saber cómo movilizar a un enfermo sin que la espalda se resienta o conducir una silla de ruedas sin que piernas y brazos acusen el esfuerzo evitaría muchas de las bajas laborales que se registran cada año en el ámbito sanitario. Aplicar la ergonomía al trabajo que médicos, enfermeros, auxiliares y administrativos realizan a diario en los diferentes centros sanitarios sería más que saludable. Tanto para los trabajadores como para las arcas públicas, que verían reducido su gasto por incapacidades temporales, «una factura que se ha disparado en los últimos años», advierten los expertos.
Los hábitos saludables en el trabajo fue el tema central de la última jornada del I Congreso Internacional de Enfermería Traumatológica, seminario que ayer tocó a su fin tras tres días de sesiones y debates en el Pabellón de Congresos de la Feria de Muestras, en Gijón.
Aprender a sentarse «de forma cómoda, pero también sana» o «cómo evitar los típicos dolores del espalda tras una prolongada jornada de laboral» fueron algunos de los 'trucos' que Marisol Pomar, fisioterapeuta de la Mutua Asepeyo, y Margarida Plana Nieto, del departamento de Prevención del Instituto Catalán de Salud, desvelaron a los asistentes.
Marisol Pomar retó a los presentes, más de un centenar de profesionales de la enfermería, a ensayar en su propio asiento las posturas que ella representa sobre el escenario. «Apuesto a que casi ninguno de vosotros está adecuadamente sentado», aventuró esta experta en ergonomía laboral. Y tenía razón, al menos por los movimientos corporales que segundos después podían verse en el patio de butacas. «La espalda tiene que estar apoyada sobre el respaldo, formando un ángulo de 90 grados, y los pies deben quedar apoyados en el suelo», recomendó.
Las malas posturas, explicó Pomar, son las responsables de más de la mitad de las lumbalgias que sufren los trabajadores sanitarios. Este trastorno de la espalda es uno de los principales motivos de ausencia laboral, al ser responsable de tres de cada diez bajas.
La ergonomía, apuntó esta fisioterapeuta, nació como ciencia en 1949 y lo hizo motivada por empresas y factorías que buscaban mejorar sus tiempos de trabajo y, con ello, su productividad.
En Cataluña, explicó Margarida Plana Nieto, se detectó en un centro sanitario comarcal, que la mitad del personal administrativo había estado de baja por problemas musculoesqueléticos. Las malas condiciones en las que desarrollaban su trabajo, con falta de espacio para cada uno de los puestos laborales, unido a un mobiliario obsoleto y no ergonómico y unas posturas en el trabajo diario poco saludables, habían provocado que la mitad de la plantilla tuviera que estar de baja en algún momento del año.
La silla, ni alta ni baja
«Apuntar y hablar por teléfono a la vez, sosteniendo el auricular con el hombro, provoca, a la larga, problemas de cervicales», indicó. También trabajar en una silla no ergonómica. «Si es demasiado baja, malo, pero si es muy alta, tampoco es bueno».
Pero ayer no sólo se habló de ergonomía. Hubo tiempo también para referirse a los accidentes laborales entre el personal de enfermería. La mayor parte de los siniestros registrados en el trabajo son biológicos. Pinchazos y cortes, fundamentalmente. De ellos, uno de cada catorce guardan relación con la infección de la hepatitis C. Sólo en uno de cada 300 existe riesgo de contraer el VIH.
Pero, ¿existe algún día más peligroso que otro? Según las estadísticas, sí. Lunes y viernes acumulan mayor número de siniestros de índole laboral.