No creen oportuno que los ganaderos puedan participar en los controles poblacionales de lobo. Izquierda Unida y la Coordinadora Ecoloxista d'Asturies coinciden en su petición de que «sólo personal especializado» se encargue de esta tarea. Es decir, que quede en manos de la guardería. Así se manifestaron ayer, tras las declaraciones del consejero de Medio Ambiente, Francisco González Buendía, quien anunció la redacción de un plan de actuaciones para que la sierra del Cuera y el Sueve sean espacios libres de lobos. No descartó la posibilidad de que, en las nuevas medidas, puedan colaborar los ganaderos.
El asesor de Izquierda Unida en Medio Ambiente, José Antonio Cases, se remitió al Plan de Gestión del Lobo y señaló que «estos controles deben ser realizados por personal especializado». Afirmación con la que coincide plenamente el ecologista Fructuoso Pontigo, portavoz de la Coordinadora Ecoloxista. Ambos mantienen una postura favorable al control de la especie «siempre que haya daños probados y estudios que aseguren que hay una población excesiva en la zona», matiza Pontigo.
Sin embargo, la Coordinadora Ecoloxista no comparte con el Gobierno regional la calificación de ninguna zona como espacio libre de lobos. Algo que tampoco convence mucho a IU. Cases entiende que es un objetivo «muy difícil de conseguir». Reconoce la necesidad de controlar la especie, aunque «siempre en base a criterios técnicos de control de camada». En la zona oriental, admite, «se producen daños a fauna autóctona, como la cabra bermeya, que son preocupantes». Sin embargo, a su juicio, la solución no pasa por actuar en zonas concretas declaradas espacios libres de lobos, sino que «se debe tener una visión más global del problema». ¿El motivo? La gran movilidad del lobo y la orografía de Asturias. «Esa obsesión de eliminar al lobo y dejar zonas blancas es muy difícil de conseguir», insiste, al tiempo que defiende la necesidad de controlar la población a través de un censo global que determine qué número de ejemplares es asumible en cada camada.
Para Pontigo el control del lobo requiere, además, medidas «más complejas» que la simple cacería. A su entender, plantear batidas «es una actitud descontrolada». Ejemplifica que «cuando hay perros pastores, los daños son menores». «Nuestra idea es proteger al lobo y al ganadero de verdad, no al 'caza primas'», sostiene. «No se debe hacer política medioambiental en función de presiones» aunque rechaza «la persecución a los ganaderos que participaron en la lloquerada de Porrúa». Lo considera «una represión inasumible». «Es vergonzoso, con todos los delitos que se cometen», añade.
«Actuación sólida»
Por su parte, el presidente de la junta ganadera de Porrúa, Eloy Rozada, se mostró conforme con el anuncio hecho público por el consejero «siempre que sea una actuación sólida». No encuentra inconveniente en que los interlocutores con el Principado sean los sindicatos. «Si empezamos a movernos fue por su falta de trabajo», explicó. «Nosotros no queremos ningún protagonismo», aseguró.
Además, tras conversar con los sindicatos considera que «puede ser buen momento para trabajar con ellos». «Lo que queremos es que se erradique el lobo», afirma. En este sentido, entiende que esa actuación debe pasar «por una revisión del Plan de Gestión del Lobo y dejarse de medidas 'lights' para escurrir el bulto». De momento, esperarán a ver en qué se materializa ese nuevo plan de actuaciones. No obstante, asegura que «si dejan al lobo, nosotros no vamos a abandonar el monte y seguiremos luchando». Esperan que «por fin, sea una postura seria».
Por otro lado, el ganadero llanisco se mostró indignado por la insistencia del consejero de Medio Ambiente en señalar como políticas las protestas de los pastores. «No respondemos a ningún partido», defendió. JESÚS CASES
FRUCTUOSO PONTIGO
ELOY ROZADA