Aunque la humedad beneficia a la conservación de las pinturas rupestres, no sucede lo mismo con los turistas interesados en visitarlas. Las inundaciones han vuelto a afectar al interior de la cueva riosellana de Tito Bustillo obligando, al igual que el año anterior, a reducir el cupo de visitas en la apertura de temporada. De las habituales 24 personas por grupo, ayer sólo podían entrar 20. Las condiciones del interior de la gruta prehistórica así lo aconsejaban. Los temporales sufridos durante este invierno y las crecidas del riachuelo que discurre por el interior de la cavidad han dejado el suelo demasiado resbaladizo. Por ello, se ha optado por reducir la entrada.