Poco después de la constitución de los primeros ayuntamientos democráticos, un colectivo de ciudadanos preocupados por impulsar la dinamización cultural proponía a las corporaciones democráticas la creación de la Universidad Popular del Valle del Nalón. La iniciativa no llegó a cuajar al no encontrar en los regidores municipales de aquellos tiempos la sensibilidad y el compromiso necesario.
Ahora, más de 25 años después, conocemos con satisfacción que la idea vuelve a ser recogida por iniciativa de la Fundación Comarcas Mineras (Fucomi), con la vocación de poner en marcha a corto plazo la Universidad Popular en siete concejos del Nalón y del Caudal, y con la intención de extenderla a medio plazo a todos los territorios mineros de la región.
Las universidades populares son unas herramientas de educación y formación no reglada que por su flexibilidad y versatilidad vienen contribuyendo de una manera significativa a la dinamización y enriquecimiento cultural de la sociedad y a la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos. Los contenidos y cursos que son materia de impartición abarcan las más diversas materias del conocimiento, sirviendo tanto para completar itinerarios de formación ocupacional, mejorar el saber sobre ciertas problemáticas sociales y ambientales, potenciar la cultura cívica y de defensa de los derechos ciudadanos, desarrollar las habilidades artísticas o simplemente posibilitar un más gratificante disfrute del ocio. Siendo otra de las dimensiones más significativas de las universidades populares que sus destinatarios son tanto jóvenes, como adultos y personas mayores.
En este sentido, las declaraciones del gerente de Fucomi apostando por una Universidad Popular de las Comarcas Mineras que responda a lo que sus usuarios demanden y que llegue tanto a los núcleos urbanos como rurales, son un buen principio para su éxito. Lo mismo que el magnifico ejemplo de la Universidad Popular de Gijón, con más de dos décadas de actividad, miles de participantes y una de las ofertas educativas más amplias de España, es una referencia próxima a tener en cuenta.
La sociedad de las cuencas necesita iniciativas de este tipo que complementen y asuman nuevos cometidos en el ámbito de la educación y formación no reglada. Estamos, por tanto, ante una buena noticia.