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Domingo, 2 de abril de 2006
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GIJÓN
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Paladares de nueva cosecha
Laura Murciego, María Isabel Yugueros y Jorge Arobes ganaron la final del concurso de catadores noveles de sidra, celebrada en el llagar Trabanco
GANADORES. De izquierda a derecha, María Isabel Yugüeros, Laura Murciego, el lagarero Samuel Trabanco y Jorge Arobes. / CITOULA
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Analizaron su color, el comportamiento en el vaso, sus aromas, el sabor. Pusieron en guardia los cinco sentidos para «aprender a mirar la sidra de otra manera». Once catadores noveles se batieron ayer en el llagar de Trabanco, en Lavandera, en la gran final del concurso de cata. Laura Murciego, María Isabel Yugueros y Jorge Arobes se hicieron con el primer, segundo y tercer puesto respectivamente, tras una jornada «de mucho nivel» en la que todos los participantes mostraron «grandes actitudes y aptitudes», en palabras de Samuel Trabanco, organizador del certamen.

La semana pasada, más de 150 personas tomaron parte en una cata popular de la que salieron los finalistas que ayer compitieron en la final. Casi todos ellos son aficionados al mundo y la cultura de la sidra, aunque sus conocimientos sobre el caldo van poco más allá de sus gustos personales, como ellos mismos explicaron. A las doce de la mañana comenzó la gran prueba con la solemnidad de los grandes actos.

Los once catadores noveles, en un silencio casi sepulcral, probaron tres muestras de sidra. Despacio, saboreando hasta la última gota y escudriñando cada uno de sus componentes. El objetivo era diferenciar la sidra natural tradicional y la elaborada con manzanas seleccionadas, las dos variedades que en la actualidad hay en el mercado. Los organizadores del certamen se lo pusieron difícil, hasta el punto de que el propio Samuel Trabanco llegó a admitir que «había truco».

El truco consistía en que la primera sidra que probaron era exactamente igual que la tercera y última, algo que posiblemente muy pocos de los participantes podían prever. «Los mejores son los que más se aproximen a la realidad, quienes sepan qué características tiene el caldo y su clase», recordaba el lagarero una y otra vez mientras sus discípulos se afanaban en hacer un diagnóstico lo más certero posible.

Los primeros y los últimos caldos procedían de manzana seleccionada. Casi todos los participantes en la cata supieron distinguir su color y, sobre todo, su comportamiento en el vaso, como explicó Samuel Trabanco antes de anunciar el nombre de los ganadores. La segunda muestra era una sidra natural tradicional de una calidad media. El paladar más fino y los sentidos más finos fueron los de Laura Murciego, una joven que se llevó sus 65 kilos de peso en botellas de sidra natural seleccionada, además del aplauso y reconocimiento de sus compañeros.

El segundo puesto fue para María Isabel Yugueros, también de Gijón. «Antes bebía sin más, pero a partir de ahora lo podré hacer con otra perspectiva», comentaba la joven antes de recoger 64,5 kilos de sidra natural tradicional. El tercer clasificado fue Jorge Arobes, un enamorado de los caldos de la tierra que disfrutó cada uno de los minutos que pasó en el llagar más que su propio éxito. También se llevó una nutrida muestra de los productos del llagar.

Tras la entrega de premios y de que los tres catadores pasaran por la báscula, todos los participantes disfrutaron de una espicha. Samuel Trabanco se dirigió a «los niños de la próxima cosecha» para agradecer su comportamiento durante la final y, sobre todo, la calidad que imprimieron al certamen, «una cita ya clásica de la primavera».



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