El Ayuntamiento en funciones de Marbella, con su alcalde accidental a la cabeza, el ex futbolista Tomás Reñones, pidió ayer perdón a sus vecinos y ayuda a todas los partidos con representación en el consistorio para no dejar sin gobierno al municipio después de que la 'operación Malaya' haya acabado con la detención de buena parte del consistorio, acusado de corrupción urbanística y tráfico de influencias. Mientras, el juez continuó la segunda maratoniana jornada de interrogatorios y mandó a la cárcel al concejal de tráfico, con el que ascienden a cuatro los arrestados en prisión preventiva, entre ellos la alcaldesa.
El grupo de ediles 'supervivientes' a la macroredada y que actualmente conforman el equipo de gobierno de Marbella decidieron poner a disposición de los «organismos superiores» sus cargos como concejales «para que en su momento se pronuncien en los términos que sean convenientes».
Reñones, que insistió en reclamar el perdón de la ciudadanía, leyó un comunicado en el que lo concejales dijeron estar abiertos a la participación de otros partidos.