José Luis Rodríguez Zapatero vinculó ayer el 'alto el fuego' decretado por ETA y el Estatuto de Cataluña. El jefe del Ejecutivo, que abrió en Cornellá la campaña del PSOE a favor del texto catalán, se mostró convencido de que ambos son producto de la política desarrollada por su Gobierno y del ambiente que han generado decisiones como la retirada de las tropas de Irak, la aprobación del matrimonio homosexual o el proyecto de la ley de dependencia. «Claro que hay relación -afirmó-, porque el Estatuto es un paso más de esta etapa que está viviendo España, una España llamada a la convivencia, a la cohesión, a la paz, a la mejora de los derechos de la ciudadanía y a la de los derechos sociales».
Zapatero se enfrentó en este feudo socialista del cinturón rojo barcelonés a un público entregado. Su objetivo era enardecer los ánimos para lograr la máxima participación posible en el referendo que el Gobierno de la Generalitat pretende celebrar el próximo 18 de junio. El rechazo de ERC al proyecto despierta cierto temor en las filas del PSC. Quizá por eso, y pese a que no defendió el texto en el Congreso el pasado jueves, el jefe del Ejecutivo quiso participar en este acto. A lo largo de este año, su popularidad ha crecido en Cataluña de manera exponencial (o eso dicen las encuestas que maneja el PSOE). Era pues el mejor reclamo para convencer a los suyos de que «hay que ir a votar el Estatuto masivamente» para que Cataluña ratifique su «vocación de convivencia».
En su discurso no faltaron las clásicas apelaciones al PP, una forma más de animar a los suyos a acudir a las urnas, aunque sólo sea por reacción contra el adversario. «Dicen que atacamos la igualdad e incluso se han dedicado a recoger firmas para pedir que todos los ciudadanos españoles seamos iguales», afirmó.
Zapatero rescató el aplauso de sus seguidores al asegurar que «responderé en nombre de todos», al tiempo que garantizó su compromiso por lograr la máxima igualdad en todos los ámbitos. «Queremos que todos sean iguales, pero también las mujeres, los discapacitados, los homosexuales... Queremos la igualdad de todos, y además, queremos más autogobierno para Cataluña y para las comunidades que así lo deseen. Y además, queremos alcanzar la paz en el País Vasco. Y además, lo vamos a conseguir», aseveró.
Las referencias a la situación abierta en el País Vasco tras el anuncio de tregua de la banda terrorista fueron constantes. Zapatero abrió su intervención recordando a Ernest Lluch, el dirigente socialista asesinado por ETA en noviembre de 2000 y la cerró con una llamada a la unidad de Cataluña con el resto de España para acabar con la violencia. «Os animo con toda mi alma a que pongáis las energías más positivas de este pueblo para empujar con todos los pueblos de España y ganar la paz en el País Vasco, que es el mejor sueño», dijo.
Un territorio solidario
La principal idea que ayer quería contrarrestar el jefe del Ejecutivo era la de que Cataluña es insolidaria. Los socialistas y los partidos catalanes consideran que, a través de las críticas del primer partido de la oposición, ha crecido el recelo hacia esta comunidad en el resto del país. Pero, sobre todo, insistió en que el nuevo Estatuto ahonda en los valores tradicionales de la izquierda; una línea argumental que le permitió al mismo tiempo reprochar a los republicanos su postura. «¿Puede haber alguna fuerza de izquierdas en Cataluña que diga no a una ley que que amplia derechos sociales, que compromete al autogobierno con las necesidades más acuciantes de la gente y que hace un esfuerzo notable por responder a las necesidades de financiación? No, no puede haberla. El 'no' lo van a pedir Aznar y Rajoy», dijo.
Zapatero pidió a sus militantes que no se arredren ante las críticas que se hayan podido verter contra la iniciativa y aseguró que él no lo ha hecho nunca, pese a los duros ataques del PP. «No lo he hecho -aseveró- porque sé que el conjunto del país, va a ver que este Estatuto es para Cataluña, pero es de España: de la España plural».