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Domingo, 2 de abril de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA
EL CANDELABRO
Alhaja
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Carmen Bazán, en su inmensa ingenuidad, siempre pensó que los ladrones que entraron aquella noche en 'Ambiciones' para robarle las joyas eran 'chorizos' de su pueblo, gente que la tenía muy vista y muy vigilada; delincuentes de la zona que envidiaban a rabiar la prosperidad de los Janeiro. Carmen está claro que no ha nacido para sabueso; de lo contrario, no habría permanecido tantos años casada con el cantamañanas de Humberto, creyéndole un marido fiel.

Ahora la Guardia Civil ha demostrado que los ladrones de la finca de Jesulín, lejos de tener acento gaditano, son un grupo de islamistas relacionados con la financiación de Al-Qaeda. Entre todas las ramificaciones y extraños vínculos que le han salido a Bin Laden, incluida esa sobrina modelo y aspirante a cantante que triunfa en la televisión americana, ya sólo faltaba que su nombre se asociara -aunque sólo sea en calidad de víctima y verdugo- al del inefable Jesulín.

Está claro que quienes penetraron esa noche en 'Ambiciones' tenían mucha sangre fría; porque realmente hace falta cuajo para maniobrar en la penumbra en semejante escenario: con esos muebles que parecen sacados del 'atrezzo' de 'Cumbres borrascosas' y esas amenazantes cabezas de toro colgadas de las paredes con cuernos como guadañas. Y no sólo sangre fría. Para atreverse a entrar en 'Ambiciones' es necesario estar bien informado. Saber, por ejemplo, que por el recinto ya no circulan fieras en libertad como 'Currupipi' o la aún más temible Belén Esteban. Pero para conocer esto no hace falta ser de Ubrique. Basta con ver el 'Tomate'.

Carmen Bazán está como loca porque ha recuperado parte de sus joyas. Pero hay una 'alhaja' que sigue sin echar de menos: Humberto.



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