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Domingo, 2 de abril de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA
Sociedad
Chábeli, de niña a mujer... de su casa
«Yo soy muy yo; nunca he intentado emular a mi madre», dice la primogénita de Julio Iglesias
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Da igual que hayas nacido en el extrarradio o que seas el único nieto del cantante multimillonario Julio Iglesias. Cuando tienes cuatro años y tus padres te llevan a un parque de atracciones, lo primero que quieres saber es: «¿Dónde está Popeye?». Esa fue la pregunta que lanzó el pequeño Alejandro en cuanto pisó Port Aventura de la mano de su papá, Christian Altaba, y de su mamá, Chábeli Iglesias. «¿Popeye? ¿Que salga!». Y como le explicaron que a esa hora se encontraba cenando sus espinacas, el crío insistió en saber dónde estaba la casa de Popeye para ir allí, a conocerlo en persona. «Es que por dentro es muy Iglesias. Es igual de hiperactivo que mis hermanos», explicó su madre.

Con Alejandro, que es todo un carácter, además de un niño simpatiquísimo, Chábeli y su marido, procedentes de Miami, se presentaron el martes ante la prensa en Port Aventura para anunciar la nueva temporada del parque. Fue Isabel Preysler, su madre, quien la convenció de que aceptara ser imagen de un producto «tan familiar». El plan para Isabel era perfecto: un viaje gratis para los suyos, dinero 'de bolsillo' para su hija y un día en Madrid junto a su nieto.

Envuelta en un abrigo de ante color arena, Chábeli demostró que la moda no le obsesiona. «La comodidad ante todo -dijo-. No puedes ir muy mona si luego te sientes incomodísima». Y luego añadió: «Yo soy muy yo. Nunca he intentado igualar ni superar a mi madre»; de quien opina que «aparenta veinte años menos de los que tiene». Sin rastro de la 'pijez' que muchos le atribuyeron cuando se casó con Ricardito Bofill, Chábeli, de 34 años, contestó a todas las preguntas con gran naturalidad y se metió a la prensa en el bolsillo.

El lío padre

El contrato incluía su participación en 'BubbleBou', el nuevo espectáculo de pompas de jabón creado por Pep Bou que se representa en la zona china de Port Aventura. Y Chábeli cumplió con creces. Ya fuera del escenario, contó que lleva cuatro años dedicada por entero a su familia. «Soy ama de casa», afirmó sin complejos. «La tranquilidad es maravillosa. Lo digo yo, que me he criado con esto», dijo señalando a la prensa. «He querido dedicarle estos primeros cuatro años a mi hijo, porque no se van a repetir. No lo he llevado ni a una guardería. Me apetecía darle una cosa especial que a lo mejor yo no he tenido».

Chábeli anunció que «en uno o dos años» desea tener otro hijo. Explicó que le gustaría volver a trabajar en televisión, «pero en un set, algo tranquilo». De su abuelo, fallecido el pasado diciembre, dijo tener recuerdos «divertidísimos, porque él siempre daba el toque en cenas y almuerzos». Con Ronna, su viuda, ha hablado «un par de veces». Pero no piensa explicarle a su hijo el lío de tíos abuelos que tiene, porque «el pobre se va a volver loco. Además, con que esté con la familia inmediata ya vale». Chábeli se refiere a sus hermanos de padre y madre, Julio José y Enrique, a quienes ve muy a menudo en Miami, porque viven cerca de ella. «Vienen mucho a cenar a casa con sus novias. Anna (Kournikova) es fantástica. No salgo mucho con ella, porque tiene diez años menos que yo. Es de la edad de mi hermana Tamara y está en otra onda».

También visita a su padre con frecuencia en Punta Cana. Según Chábeli, Julio Iglesias empieza a encajar la muerte del doctor Iglesias Puga. «Está mejor, aunque creo que no lo va a superar nunca del todo; porque la muerte de un padre nunca se supera. No le he preguntado dónde van a reposar las cenizas de mi abuelo, porque todavía le veo un poco así y prefiero hablarle de otros temas para alegrarle un poco la vida». La primogénita de Julio no esquivó la pregunta sobre las malas relaciones entre el cantante y su hijo Enrique, que dice haber visto a su padre sólo dos veces en los últimos diez años. «Si él lo dice, será verdad. Cada hermano tiene una relación distinta con su padre. A veces se dan esas diferencias de carácter. No todo el mundo se lleva bien».

Estando en Port Aventura, la pregunta era obligada: ¿es usted aventurera? «Lo era con veinte años. Ahora, me lo pienso todo dos veces», confesó.



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