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Domingo, 2 de abril de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA
MÚSICA
Dúo con móvil
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Hasta tres llamadas de móvil en el concierto de los jóvenes pianistas checos Martin Kasik y Kristina Kravkova. Dos de ellas en Dvorak, y la tercera, con volumen especial para sordos, en un vals de Brahms. No deja de ser curioso que el motivo entresacado de un vals de Tárrega símbolo sonoro de Movistar, inunde un vals de la op. 39, de Brahms. Controlen sus móviles.

Hay dos peculiaridades, aparentemente contradictorias, de la música escrita para piano a cuatro manos. Por una parte, cierto intimismo dialogante, una confidencia a dos; por otra, cierta amplitud sonora que, además de resaltar las armonías y el canto, enriquece el color con singular brillantez. Color y brillo, por una parte; lirismo interiorizado, por otra. Entre estas dos cualidades transcurrió el concierto de dúo Kasik- Kravkova.

Aunque son mucho más conocidas en su trascripción orquestal, las 'Danzas eslavas', de Dvorak, se escribieron originalmente para piano a cuatro manos. Buenas interpretaciones, bien cantadas, bien conjuntadas y con un ritmo muy vital. Tocaron muy bien, tanto en los melancólicos dumka, una especie de nocturnos eslavos, como los fogosos furiant. Sin embargo se le puede achacar al programa una cierta monotonía dvorsiana.

En la segunda parte, tras las piezas casi de miniatura de valses y landers, llegó lo más peculiar del programa: la 'Suite Dolly', de Fauré, una composición inspirada en la infancia. Expresión ensoñadora en la bellísima 'Berceuse', una canción de cuna escrita en forma de canon; resabios de valses, ritmos trepidantes, como en el Pas espagnol, interpretados con versatilidad melódica y rigurosa conjunción. Pese a los móviles, y a cierta homogeneidad en el programa, fue un buen concierto.



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