CADA vez es más frecuente que, a la hora de emitir una película por televisión, aparezca arropada por algún tipo de reportaje, pieza o tráiler sobre ella. Puede ser para lavar la mala conciencia de las televisiones, que se aprovechan del cine para conseguir audiencia y después son enormemente cicateras a la hora de invertir en él. También influye el que ese reportaje contabiliza como producción propia para una cadena y eso, a la hora de los recuentos finales para ajustarse a la legalidad, es muy importante. Algunas películas, como las de 'Versión Española', de La 2, vienen envueltas en presentación, coloquio y desenlace, este con forma de cortometraje, que tampoco es menor. Pero lo que cada vez es más habitual es hacer un reportaje de escasos minutos en torno a la película que sigue. Lo tenemos algunas veces en Telecinco y los viernes en Cuatro, en 'Hazte un cine'.
Esta semana la pieza que precedió a la emisión de 'El Padrino III' fue modélica. Es una introducción a la película que viene a continuación, en la que es obligatorio (índices de audiencia mandan) convencer al espectador de que no se debe perder la película que sigue, mostrar lo fundamental de ella y evitar caer en la práctica de los malos tráilers que vemos en los cines, que en tres minutos nos la cuentan de cabo a rabo, quitándonos ya la ilusión de verla. Estas piezas televisivas han venido a suplir a aquellas añoradas presentaciones que, décadas atrás, hacía un sesudo crítico.
Los más veteranos se acordaran, sin duda, de aquellas magistrales presentaciones que hacía el inolvidable Alfonso Sánchez, que a base de tres minutos a la semana, enseñó a ver cine a varias generaciones de españoles. Aunque el otro viernes, para ver 'El Padrino III' no hacía falta convencer a nadie mediante un tráiler, ya que la película de Coppola, como las dos anteriores partes de la trilogía convencen por sí solas, la pieza de Cuatro tenía la cualidad de mostrarnos, además de los Corleone, a otra familia, la de su director Francis Ford Coppola, muchos de cuyos miembros trabajaron en el filme.
Además, la presentación de Antonio Muñoz de Mesa dejó caer unas inquietantes preguntas: ¿Por qué tienen tanto éxito las películas de mafiosos? ¿Qué mecanismo enfermizo provoca que sintamos simpatía por estas bandas de asesinos? ¿No será que todos llevamos un mafioso dentro? Sin duda el cine tiene las respuestas.