Las obras de reestructuración interior del antiguo Banco de Gijón para su uso residencial arrancarán esta misma semana con más de seis meses de retraso sobre las previsiones iniciales. A lo largo de este medio año de parón -la primera licencia municipal fue concedida el 12 de setiembre- se han producido cambios sustanciales en la que se presume como la operación inmobiliaria más ambiciosa y singular de los últimos años en la ciudad. El principal ha sido la variación de las personas que promueven la metamorfosis de la vetusta sede bancaria en un bloque de viviendas de lujo. El promotor local y ex consejero de Urbanismo Luis Priede ha quedado totalmente desvinculado de la aventura empresarial que él mismo impulsó hace casi un año con la firma del acuerdo de compraventa del emblemático inmueble al Banco Santander Central Hispano (BSCH). Al frente del capital de la sociedad Grandes Fincas Urbanas S. L., constituida para sacar provecho residencial al antiguo Banco de Gijón, figuran ahora el arquitecto gijonés Antonio Hernández Rubiera y su socio, el también arquitecto soriano Felipe Ceña.