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Lunes, 3 de abril de 2006
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DEPORTES
Avilés
El Avilés fue inferior al Caudal y dilapida sus últimas posibilidades
Los ex jugadores blanquiazules Marcos y Armando Invernón desequilibraron en la primera parte Carli dio esperanzas a los locales con el empate, pero el equipo de Quico volvió a mostrar sus carencias
RODEADO. Carli, autor del gol avilesino, intenta proteger el balón presionado por Jorge, Invernón y Javi, con Mingote al fondo. / TANIA
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El Avilés dilapidó las ya raquíticas posibilidades que mantenía de ilusionarse ante el tramo final del campeonato. El equipo local no fue capaz de superar a un Caudal superior y que dispuso de ocasiones para ganar con bastante más claridad de la que refleja

Su triunfo mínimo, sin embargo, no le llevó un sufrimiento extremo ante la falta de recursos de los locales, además de la inferioridad numérica por la expulsión de Iván, que terminó de despejar cualquier duda sobre el resultado final.

Para que no faltase de nada en el encuentro, se mantuvo la tradición y los dos goles caudalistas llevaron firma de ex jugadores blanquiazules, el avilesino Marcos y el ovetense Armando Invernón, convertidos en los mejores del partido, asistiéndose mutuamente en los tantos del equipo que entrena José Manuel.

Los anteriores tropiezos, casi más bien la trayectoria del equipo en todo el campeonato, dejaban al Avilés entregado a la mediocridad de la clasificación, aunque la convulsión de la semana, con el cese del director deportivo, invitó a los responsables del club a dar nuevas arengas verbales a la plantilla, planteando las posibilidades de sumar la victoria para tratar de engancharse a los aspirantes a premio. A la hora de la verdad, el Avilés se mostró tan vulgar como siempre, lo que permitió al Caudal llevar el encuentro con una tranquilidad que los mierenses no se podían imaginar.

Bien es cierto que las dos primeras apariciones ofensivas del partido las protagonizó el ex caudalista Héctor Quintanilla. Pero no lo es menos que el orden táctico y la fortaleza de un equipo que está entero se iba a imponer a poco que expusiera la calidad de algunos de sus jugadores. Como la de Armando Invernón, que trazó una gran diagonal que el avilesino Marcos convirtió en gol con un preciso remate cruzado al segundo palo, tras ganar balón y espacio por el costado izquierdo de la zaga local.

El Avilés intentó responder y lo que pudo encontrarse fue una segunda bofetada en un disparo de Invernón a pase de Marcos que Iván echó a córner. Pero el equipo blanquiazul había encontrado un filón por el carril de Carli, que al filo de la media hora protagonizó las dos mejores acciones del encuentro. En la primera no acertó a entregar un servicio de gol a Héctor; en la segunda recogió un pase largo de Mimi para ganar el área y cruzar ante Mingote con un buen remate.

Sin llevar un ritmo frenético, el partido parecía bien encaminado para, al menos, disfrutar de una tarde entretenida y con movimientos de marcador. El Caudal se apuntó al festín marcando en el minuto 37 el segundo tanto, con una gran jugada de Marcos por la derecha, con pase al área para Armando Invernón, quien amagó ante Busto para marcar a placer con la zurda.

Todavía antes del descanso los visitantes pudieron abrir más la brecha del marcador, pero Jorge no acertó, primero en un mano a mano en el que se trabó ante Iván tras correr treinta metros, y después con un remate franco que envió a las nubes.

Arreones finales

La segunda mitad ya no siguió el mismo modelo y el marcador se quedó como estaba. El Caudal se encargó de poner el ritmo adecuado para controlar las torpes acometidas locales, y con capacidad para buscar la sentencia en las contras. El Avilés no llegó en esta tanda ni a rematar a puerta en sus escasas llegadas.

Pudo cerrar el partido en sucesivas llegadas de Manolo y Marcos, que en una de sus apariciones entrando desde la derecha forzó la salida de Iván al borde de la media luna. El portero llegó a tocar el balón con su brazo, según apreció el colegiado, lo que le costó la expulsión. Javi Porrón, juvenil, tomaba la alternativa, por cierto cumpliendo en sus tres intervenciones.

Según se acercaba el final, los caudalistas cedían terreno presas ya de los nervios por un triunfo mínimo que podía irse al traste. El Avilés protagonizó unos desesperados arreones finales en los que hasta se pidieron dos posibles penaltis, por una mano del defensa Javi y por una caída de Chus en un barullo.



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