Desde de su desembarco en 2002, Toyota ha vivido en el reino de la abundancia -presupuestos ilimitados, alta tecnología disposición de su equipo de Fórmula-1, salarios indiscriminados para sus pilotos- y en la carencia de protagonismo en las pistas. Más de 400 millones de presupuesto, según rezan los datos no oficiales. La rentabilidad del constructor japonés se puede medir en cualquier país del mundo. Dicen los indicadores que Toyota es la firma que más coches vende en el mundo. Tal vez así sea, pero en la F-1 su ausencia de experiencia frente a gigantes con más tradición le ha penalizado. Ayer, Ralf Schumacher alivió los agobios que surcaban por la escudería rojiblanca.
Y lo hizo el 'hermanísimo' sin que ningún síntoma anunciase la reacción. Hasta la fecha, los Toyota de Ralf Schumacher y Jarno Trulli habían sido carne de cañón en las contrarrelojes de los sábados. Eliminado en la primera ronda o, cómo mucho, en la segunda alguno de los dos coches.
Ahí estaban los poderosos Toyota peleando por no caer en las rondas de configuración de la parrilla frente a los Super Aguri de Sato e Ide, los Midland de Monteiro y Albers o los Toro Rosso de Liuzzi y Speed. Aunque no se rompía, evidentemente el coche no funcionaba. Y los resultados en carrera, tampoco. Trulli acabó decimosexto en Bahrein y noveno en Malasia. Ralf fue decimocuarto y octavo (un punto para el casillero). Ayer realizó una buena carrera, siempre de menos a más y terminó en el podio.
«Uff», resoplaba el 'hermanísimo' cuando se le preguntaba en la sala de prensa por el desarrollo de la prueba. Ufff de satisfacción o alivio que rápidamente se transformó en mal humor cuando alguien inquirió por la salud de Michael Schumacher, su abandono en Australia y su lentitud en la pista. «No sé -contestó seco el alemán-. Pregúntale a él».
Un sobresalto sin más. Ayer fue un día feliz para él. «Estamos en el camino para entrar en el grupo de los grandes y yo no tengo dudas de que lo vamos a conseguir. Somos gente muy fuerte y trabajaremos duro para conseguirlo. Ya estoy deseando que lleguen las próximas carreras para comprobar que hemos evolucionado en positivo».