La diferencia horaria entre España y Australia obligó a los aficionados a la Fórmula-1 a hacer un esfuerzo, que, no obstante, mereció la pena, según sus protagonistas. Es tal la fuerza mediática del asturiano que unas 700 personas se dieron cita, como viene siendo habitual, en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, a las 5.30 horas de la mañana para seguir, por espacio de dos horas, el pletórico pilotaje de su ídolo.
La tradicional convocatoria realizada por la Peña F-1 de Oviedo, en colaboración con el Ayuntamiento de la capital, se limitó a un evento deportivo, ya que la fiesta, por eso del horario, fue limitada, como los cánticos y las bocinas, pero no así los aplausos, numerosos durante toda la retransmisión del Gran Premio de Australia.
No hubo ningún incidente, pese a algún aficionado ligeramente embriagado, y el público terminó imitando a Alonso con el gesto del 'Chavo del ocho'.