Lucía y Diego se aferran con ahínco a la corona y siguen siendo, por quinto año consecutivo, los que más suenan en la ciudad. Los últimos datos del Registro Civil, correspondientes a 2005, constatan que fueron los nombres más frecuentes de los 2.176 niños que nacieron en Gijón en ese periodo. En el rankin de los más utilizados por los padres les acompañan Daniel, Paula, Hugo, Alejandro y Sara. Aunque los 'nacionales' copan las primeras plazas, los foráneos avanzan imparables y, poco a poco, empiezan a cambiar el nomenclátor del concejo. Los bebés de origen oriental y latino se sitúan a la cabeza de los 'extranjeros' nacidos en Gijón, aunque a la zaga están los hijos de familias marroquíes y, en menor medida, europeas, sobre todo italianas y de los países del Este.
Los chinos y los japoneses asentados en el municipio siempre buscan nombres que les recuerden sus raíces, pero por lo general suelen combinarlos con algunos característicos del país que les ha acogido. Así, es frecuente ver nombres compuestos, el primero castellano y el segundo oriental, como por ejemplo Alfredo Zi Xiang o Yaiza Xinyi. El año pasado hubo un niño registrado como Óscar España y con apellidos asiáticos.
Los funcionarios del Registro Civil comprueban a diario como nombres tradicionales pierden fuelle con el paso del tiempo. Así, el año pasado no hubo ninguna Begoña y tan solo cinco Josés. María resiste el envite con una representación de 29 recién nacidas. También están de capa caída los nombres compuestos, sobre todo los que empiezan con María. Algunas madres aprovechan la permisividad actual para librar a sus hijas de un acompañante con el que ellas tendrán que vivir toda la vida, al igual que miles de mujeres de su generación.
Artistas de todo tipo
En los últimos años, los legajos del Registro han dado cabida a nombres que antes sólo se utilizaban en los círculos más cercanos, tales como Manu, Alex o Fran. Estos diminutivos fueron recogidos el año pasado, aunque por el momento su porcentaje con respecto al total es muy poco significativo.
También es manifiesta la influencia que ejercen sobre los padres los famosos. La mayor parte de las familias que elige nombre para sus retoños en función de su coincidencia con el de algún personaje del papel cuché se fija en los cantantes, aunque también en modelos y artistas de la gran pantalla. Así, en 2005 hubo niñas registradas como Naomi, Salma, Shakira -un niño fue llamado Axel- y Malena, entre otras. También se copian los nombres de los hijos de los famosos, como indican los funcionarios del Registro Civil. El año pasado hubo una Manuela, como la pequeña de Alejandro Sanz, una Estela del Carmen, como la de Antonio Banderas...
Los evangelistas, en auge
Una de las pocas tradiciones que se mantiene en el nomenclátor es la pervivencia de los nombres de los evangelistas. Así, Mateo, Marcos, Lucas y Juan ocupan puestos importantes en el rankin de los nombres más utililzados en la ciudad, sin riesgo de desaparecer. Los santos no han corrido la misma suerte. Hace años, una práctica extendida era llamar a los niños en función del santoral y del día que hubieran nacido. Los funcionarios del Registro Civil comprueban a diario que este método de elección al azar del calendario es cada vez menos frecuente. Entre otros factores, influyen la menor devoción cristiana de las generaciones más jóvenes y el gusto de los padres por encontrar un nombre «de moda».
También aparecen en el nomenclátor, aunque de forma casi residual, personajes mitológicos como Ulises, nombres de continentes como África, de meses como Abril e, incluso, de la parroquia gijonesa de Deva, muy de moda en el último año, según los conocedores de los gustos locales.
Lo normal es inscribir a los recién nacidos en el Registro en un plazo de ocho días desde su alumbramiento. Si los padres están casados, basta con que vaya uno de ellos, pero si forman pareja de hecho, han de ir los dos juntos. Los extranjeros tienen más libertad de elección porque pueden optar por nombres de sus países de origen aunque en España no estén aceptados. Muchos padres tienen que justificar y acreditar que su elección está dentro de lo permitido.