Es muy posible que en los momentos actuales el apellido Moré nos traiga a la memoria el recuerdo del gran pintor Mariano Moré Cors, cuya obra refleja la Asturias de su tiempo y muy especialmente el Gijón marinero y tradicional, pero con ser ello importante, no es en realidad más que una parte de la aportación de una familia a la historia de la Villa y Puerto de Gijón, cuyos antecedentes se remontan a mediados del siglo XIX, en pleno auge de la emigración a Cuba, donde los hermanos José Antonio y Evaristo Moré García, nacidos en la aldea de Regueral del concejo de Carreño, allá por los años 1839 y 1841, decidieron marcharse a tierras de América, donde llegaron a regentar su propia industria dedicada a 'Litografía Artística', empresa que llevaba su propio nombre comercial y que en el año 1871 aperturaron en Gijón entre las calles de Uría y Santa Doradía con frente a la plaza de San Miguel, para años más tarde trasladarse a La Calzada, próxima a Cuatro Caminos donde alcanzó notable fama fabricando y estampando latas para embutidos, aceites y conservas, denominándose por entonces 'S. A. Metalgráfica Moré-Gijón', dándose la circunstancia de que mantuvieron en funcionamiento durante largos años tanto la empresa gijonesa como la primitiva con sede en La Habana.
José Antonio Moré contrajo matrimonio con Eloísa Cors Fernández, hija de un prestigioso médico de Luanco, y Evaristo, su hermano, se casó con Rosalía Prendes Arbós, de cuyo matrimonio nacerían seis hijos, dos mujeres, Carmen y Adela, y cuatro varones, Francisco, Luis, Evaristo y Carlos. Por su parte José Antonio y Eloísa tuvieron siete hijos: Carmen, José Antonio, Félix, Ramón, Eloísa, Wenceslao y el último sería el citado pintor Mariano Moré.
Y otro de los motivos que justifican con creces el dedicarles estas líneas a ambos hermanos y sus descendientes es, ni más ni menos, el tratar de hacer justicia con quienes en tiempos nada fáciles para la práctica del deporte fueron pioneros en actividades tales como el atletismo, el ciclismo y, por supuesto, el incipiente juego del fútbol, dado que Ramón Moré Cors, nacido en el año 1892, además de jugar en el Sporting sería un entusiasta practicante del ciclismo junto con los hermanos Jesús y Marceliano Cuesta que tenían su taller y fábrica de bicicletas en la misma plaza de San Miguel, llegando Ramón, incluso, a ser presidente del Club Ciclista Gijonés.
Su hermano José Antonio Moré Cors, más conocido como Pepe Moré, también vistió la camiseta sportinguista, formando parte primero del Gijón Sport Club, junto con Eduardo Prendes, Adolfo Suárez, Manuel Hartasánchez, Antón de la Riva, Vicente Sánchez, Miguel González, Marino Díaz, Luis Adaro, Romualdo Alvargonzález y su hermano José Luis Alvargonzález, en el lejano año 1904, y no es de extrañar su inclinación por los deportes, dado que ambos habían cursado estudios primero en el colegio de la Inmaculada de los Padres Jesuitas y posteriormente se habían trasladado a completar su formación académica a Francia e Inglaterra, más concretamente a la Universidad de Oxford, donde como es sabido la práctica del deporte ocupaba un lugar prominente dentro de su programa educativo, y consecuentemente no podía faltar el juego del fútbol entre las aficiones de los estudiantes ingleses.
Los primos de estos, Luis y Evaristo Moré Prendes, también tuvieron especial relevancia en los primeros años del fútbol gijonés, ya que Evaristo además de jugar con la Unión Sportiva Rácing de Viesques, formaría parte del Sporting Gijonés entre los años 1905 a 1916, y Luis figura incluso en las alineaciones hasta 1917 junto con De la Puente, Muñiz, Ituarte, Paradinas, Mundo Morán, Pepito Riera, Senén Villaverde, Cuno Felgueroso, Fernando Villaverde, Manolín Argüelles y su primo Ramón Moré.
Una vez dejada constancia de la innegable participación de los cuatro primos Pepe, Ramón, Luis y Evaristo en los primeros años de la iniciación del balompié en nuestra ciudad, no podemos obviar que profesionalmente, una vez concluidos sus estudios, pasaron a formar parte del núcleo de empresarios de una de las más prósperas etapas de la industria local, puesto que en mayor o menos medida siguieron vinculados a la empresa iniciada por su antecesores. Ramón Moré Cors, sería director de 'Metalgráfica Moré', y Pepe, su hermano, entre otros negocios, también participó en dicha empresa. Su primo Luis Moré Prendes se desplazó a La Habana para regentar la 'Litografía Artística' que haría historia al especializarse en la fabricación de los anillos para puros de las más acreditadas marcas de 'Habanos', y Evaristo, que resultó ser el más bohemio, hizo sus pinitos como torero, actividad por la que sentía una especial atracción, y tras unos años en Francia, también terminaría vinculado a la empresa de La Calzada.
Los cuatro primos ya han fallecido y actualmente sus descendientes constituyen una amplia relación de hijos, nietos y bisnietos residiendo en diferentes ciudades de toda la nación española. El edificio, ya remodelado, done estuvo situada la primera 'Metalgráfica Moré' en la plaza de San Miguel, recuerda con una placa al famoso pintor Mariano Moré Cors, donde sus nietas Covadonga y Mariana conservan gran parte de su legado artístico. María Josefa 'Pepeta' la hija de Ramón, reside en Valladolid, y el doctor don Ramón Prendes Moré, con sus bien llevados 90 años, es la memoria histórica de esta gran familia.
Mercedes 'Cheché' Moré Rodríguez, residente en Gijón, conserva un emotivo álbum fotográfico que recuerda al Luis Moré futbolista con la clásica vestimenta de los primeros años, mientras que Guillermo, Mario y Jesús, nietos de Pepe Moré, residen en Oviedo, y siguen conservando una amplia documentación gráfica y escrita del abuelo que fue pionero en las artes del incipiente fútbol, por lo que no es de extrañar que para todos ellos el sportinguismo sea algo muy especial, y sobremanera en el centenario que acaba de celebrarse. Una efeméride ha concluido, damos comienzo a otro siglo de sentimientos rojiblancos. ¿Quién sabe lo que acontecerá dentro de otros cien años!