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Lunes, 3 de abril de 2006
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OPINIÓN
OpinionCartas
Sobre Villaviciosa
Excelentísimo señor alcalde de Villaviciosa: me dirijo a usted con todo respeto. He acudido a la manifestación realizada el día 11 de marzo y nunca en mis 48 años he visto en esta Villa una movilización de tal magnitud. Me conmovió y a pocos dejaría indiferentes la marea humana que se movilizó a pesar del mal tiempo reinante. Vi a un pueblo entero entregado, reclamando a gritos justicia. Vi en sus rostros la preocupación y la impotencia, pero también los vi unidos, decididos a defender sus tierras de la especulación y ejerciendo su único derecho, el pataleo. Todos los medios se hicieron eco de esta protesta unánime, todos, menos usted. Su mutismo al respecto, su absoluto silencio, que yo interpreto como un desprecio y descomunal prepotencia ejercida sobre la parroquia de Liñero me hace pensar que le sobra arrogancia. ¿Por qué se calla, señor alcalde? ¿Qué razones tan poderosas tiene para no abrir la boca? ¿Por qué no nos aclara qué motivó la retirada de las competencias urbanísticas a este Ayuntamiento? ¿Estaba usted enterado o es ajeno a las maniobras de sus discípulos?

Por lo que a mí se me enseñó, la democracia emana del pueblo y si usted ostenta el cargo de alcalde es por decisión popular y no propia. A pesar de ello parece obviar la responsabilidad que su cargo conlleva y desestimar casi por decreto las quejas vecinales y la obligación de defender los intereses populares. Quizá su silencio se deba a que su mandato va tocando a su fin porque ya tiene otro sillón mejor en el Principado esperándole y ese está asegurado, ¿verdad? Dijo sentirse presionado injustamente ¿Cómo cree que puede sentirse un pueblo aplastado, indefenso y manipulado con su consentimiento? No le diré la famosa frase de «váyase, señor alcalde», pero sí me atrevo a pedirle que el tiempo que aún le queda de ejercicio en esta Villa lo haga con transparencia, dignidad y dé la cara. Si algo o alguien se lo impide hacerlo como alcalde, hágalo como persona; la dignidad es algo que magnifica al ser humano. Si le sobra tiempo léase la comedia 'El alcalde de Zalamea', de Calderón de la Barca, yo encuentro bastantes similitudes ¿Usted no? Quizá yo tenga demasiada imaginación.



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