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Martes, 4 de abril de 2006
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CONTRAPORTADA
MANUEL ALCÁNTARA
Reducciones
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Los expertos creen que es posible reducir la pobreza a la mitad, pero habrá que esperar al 2015, cuando hayan fallecido de inanición muchos pobres. Hay cosas que no tienen espera y son precisamente las cosas de comer. Mil millones de personas sobremueren con menos de un euro al día. Casi 3.000 millones disponen de dos euros, o sea, que son el doble de ricos. Deben tener paciencia. Dentro de nueve años esas cifras habrán disminuido ostensiblemente. Estamos en tiempo de reducciones. Nosotros hemos empezado, tras el esperanzador «alto el fuego permanente» de la ETA, por reducir el número de escoltas, pero tampoco podremos hacerlo de manera inmediata, por si no es tan permanente como se anuncia.

En España hay alrededor de 1.900 personas amenazadas. Algunas de ellas corren verdadero peligro y otras, muchas más, temen que puedan correrlo. Si se les retirara la escolta a todas se incrementaría el paro. La profesión de guardaespaldas exige que haya gente que tenga interés en pegar tiros en la nuca. Si los asesinos descansan, los guardaespaldas se quedan sin trabajo. ¿Cuántos se ganan la vida intentando que no maten a unos señores a quienes les hablan de usted? No es que sean amigos de los amenazados, pero nadie puede discutirles la condición de compañeros íntimos. Se convierten en sus sombras y lo comparten todo, menos el sueldo.

Quizá lo más difícil de reducir sea el odio justificado y la exigencia de venganza. Es fácil perdonar a la mujer adúltera y no tirarle piedras cuando no se es el marido. Seis de cada diez españoles se oponen al indulto para los terroristas que pidan reinsertarse. En Argentina, al cumplirse el 30 aniversario del golpe que originó la más abyecta y sanguinaria época de su historia, el presidente Kirchner niega la reconciliación si no hay castigo. Sólo los muertos no exigen nada.



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