Celestino García Braña conferenció ayer en la flamante sede del Colegio de Arquitectos en Gijón sobre el patrimonio arquitectónico fabril e industrial. En su conferencia, bajo el título 'La moderna fragua de Vulcano', aseguró que es «en la fábrica, como nuevo depositario de las esencias arquitectónicas, donde la modernidad encuentra una de sus más específicas manifestaciones».
Antes de empezar su plática, en la que hizo un recorrido por la historia del acercamiento de la filosofía al mundo de la técnica y de las máquinas, aseguró que «Asturias tiene el patrimonio industrial más rico y valioso de España». «Lo digo sin ceguera de asturiano», remarcó. El arquitecto trajo a colación como exponentes de su rotunda afirmación los casos de poblados de Proaza, Grandas de Salime y Arbón vinculados a la construcción de infraestructuras hidráulicas. También ensalzó el patrimonio industrial avilesino.
Según García Braña, el problema de este tipo de vestigios es su extensión. «No es como un reloj o una vajilla que se puede guardar en un museo. Tiene una entidad de tamaño que convierte este patrimonio en contenedor idóneo de un museo o bien cultural. Ahí está si no la Tate Gallery, que en sus inicios fue una central eléctrica», expuso.