La Federación Española y la Internacional acaban de publicar sus últimos listados de ránking ELO, pertenecientes al cómputo del primer trimestre del año, y nos encontramos con la grata noticia de que el maestro FIDE praviano Iván González superó la barrera de los 2.400 puntos, algo que tan sólo habían logrado cuatro asturianos. El primero fue el maestro internacional gijonés Román Torán, quien ya hizo historia allá por los años cincuenta del siglo pasado.
Debido a que no se han realizado modificaciones en la ya oceánica Campana de Gauss, que es el método estadístico que eligió el doctor Arpad Elo para elaborar su célebre sistema de evaluación, no tienen absolutamente nada que ver los 2.400 puntos de hace medio siglo con los de hoy. Entonces, superar esta barrera estaba sólo al alcance de unos pocos ajedrecistas en el mundo. Sería como disfrutar en la actualidad de unos 2.600 puntos. Quizá más.
Hubo que esperar cuarenta años para que otro jugador, berciano de nacimiento, pero asturiano ajedrecísticamente hablando, lograra igual hito. Hablo, por supuesto, de Juan Antonio Corral.
El exilio de Alberto
En los últimos años fue el ujino Alberto Andrés quien superó el listón y se convirtió en maestro internacional. Como aquí aún estamos en el cretácico ajedrecístico, el bueno de Alberto se tuvo que marchar y ahora juega en tierras vascas. Allí hay actividad constante, entrenadores, organizadores dignos de recibir estos calificativos, buenos gestores y diligentes directivos que consiguen dinero abundante para el ajedrez.
No como aquí, que estamos en un páramo donde, salvo honrosas y escasísimas excepciones, los que están al mando de la mayoría de los clubes y de la federación no demuestran capacidad ni para gestionar un jaque.
Pero cada uno tiene lo que se merece y, como los ajedrecistas asturianos no hacen nada por lo suyo, se produce esta desolación que obliga a nuestros mejores talentos a emigrar. Una verguenza que, lamentablemente, no terminará con Alberto Andrés, porque aquel que quiera progresar se verá obligado al exilio.
El siguiente en acceder al club fue el maestro FIDE gijonés Javier Agüera, quien no ha progresado adecuadamente y ya se ha dejado unos cuantos puntos. Y eso que milita en el club con más medios y presupuesto en muchísimos kilómetros a la redonda.
Ahora le llega el turno al maestro FIDE Iván González, jugador en clarísima progresión en los últimos años. Y David Recuero está a la puerta, es sólo cuestión de unos meses.
El poderío universitario
El praviano milita en el mejor equipo de la última década, por lo que tiene cierta opción de mejorar y lograr rápidamente el título de maestro internacional.
El Universidad nació como club hace muy poco, pero ha desarrollado una buena gestión y ha fichado con acierto, por lo que cuenta con buena parte de los mejores trebejistas de la región. Los listados oficiales no dejan lugar a la más mínima duda.
En el ránking internacional, de los ocho mejores jugadores, cinco son miembros del equipo estudiantil. Si nos fijamos en el ránking nacional, en lugar de cinco son seis los ajedrecistas del Universidad entre los ocho primeros clasificados. Con semejante superioridad, que nadie se extrañe de que ganen siempre, año tras año.