La apertura en Gijón de la demandada unidad de radioterapia oncológica está cada vez más cercana. El Hospital de Jove confía en iniciar dentro de un mes la última fase del montaje del acelerador lineal donde serán tratados los enfermos de cáncer, un proceso técnico extremadamente complejo, que arrancó el pasado 3 de marzo y cuyos pasos deberán ser certificados por el Consejo de Seguridad Nuclear.
Según informó a EL COMERCIO el gerente del hospital gijonés, José Luis San Miguel, los trabajos de instalación de esta máquina de megavoltaje tocarán a su fin en la primera semana de mayo. A partir de entonces se pasará al último eslabón del proceso: la calibración del acelerador, una fase que podría demorarse hasta cuatro meses.
Pero, complejidades técnicas al margen, lo cierto es que la previsión de los responsables de Jove es que la futura unidad para el tratamiento de pacientes oncológicos inicie su andadura en setiembre, es decir, dentro de cinco meses. De esta forma, se cumpliría con las previsiones iniciales, que fechaban la inauguración de la nueva unidad de radioterapia para finales del verano de 2006.
La instalación, calibración y entrada en servicio del acelerador lineal de Jove está siendo supervisada por Variant, empresa a la que se ha adquirido este preciso aparato de emisión de radiaciones ionizantes, valorado en 1,3 millones de euros (215,8 millones de pesetas). En el citado proceso de puesta en marcha participará también un radiofísico del Hospital Central, que se incorporará a los trabajos a partir de mayo.
Todas las fuentes consultadas coinciden en señalar que el proceso de calibración es «extremadamente complejo». De hecho, la instalación y puesta en servicio del tercer acelerador lineal del Hospital Central, inaugurado en noviembre de 2003, se vio retrasada en varias ocasiones por dificultades técnicas. En Jove confían en que no haya excesivas complicaciones.
La sanidad regional dispone en la actualidad de tres equipos de estas características, todos ellos funcionando en el complejo sanitario de Oviedo. El de Gijón será el primero del sistema asturiano de salud que atienda pacientes de forma descentralizada, es decir, fuera de la unidad de referencia del Hospital Central.
Los aceleradores son máquinas sofisticadas, de coste cada vez más elevado, que posibilitan atacar el tumor desde fuera. Lo hacen de forma rápida y con mucha mayor precisión que otros tratamientos oncológicos. La explicación está en que estos aparatos reproducen con exactitud la forma irregular del cáncer, evitando así que las radiaciones dañen tejidos sanos. Funcionan como un equipo de rayos X. Llevan incorporado un aparato llamado colimador multiláminas que es el encargado de calcar el volumen y tamaño del tumor.
«Casi terminadas»
Eso en cuanto al acelerador y su proceso de puesta en marcha. Por lo que respecta a las obras de la unidad de radioterapia propiamente dicha, «están casi terminadas», señaló el gerente. Solo quedan por concluir los trabajos de urbanización exterior.
Así, a fecha de hoy, los búnkeres (salas donde estarán los aceleradores) ofrecen la imagen que tendrán cuando comiencen a recibir pacientes. Ambos locales disponen de muros de hormigón baritado, un material de mayor densidad, con un espesor de entre 1,40 y 1,60 metros, con los que se evita que las radiaciones se filtren al exterior. Asimismo, para paliar la sensación de encierro (los búnkeres son espacios herméticamente cerrados), se han diseñado falsas ventanas donde se instalarán paisajes de Gijón, en un intento por simular un lugar abierto.