La antigua carretera N-632 ha sido durante varios años uno de los 'puntos negros' de las carreteras castrillonenses y la que acumula el mayor número de accidentes, buena parte de ellos de gravedad. La Asociación de Vecinos de la localidad había solicitado recientemente al Ayuntamiento la acometida de una serie de medidas relacionadas con la seguridad y el tráfico en la zona, pero buena parte de ellas, finalmente, no se han atendido.
Una de las que más preocupa a los vecinos es el rechazo de la concejalía de Interior de pintar raya continua en la antigua N-632, desde el límite de la población con Piedras Blancas hasta la glorieta de Vegarrozadas. José Ángel Hevia, presidente de la entidad, explicó que se solicitó esta medida debido a la alta velocidad que alcanzan algunos de los vehículos que transitan por ella, a pesar de que las señales obligan a hacerlo a menos de 50 kilómetros por hora. La visibilidad con la que cuentan los conductores en buena parte de la antigua nacional es el motivo por el que desde el Ayuntamiento no consideran necesario prohibir los adelantamientos.
La entidad vecinal había solicitado la instalación de una señal que indicara que la velocidad se controla por radar a la entrada de Vega, desde Piedras Blancas, igual que la que existe cerca de la glorieta. Esta petición tampoco ha sido atendida.
Señales que no se ven
Por otra parte, los vecinos habían pedido el cambio de ubicación de una señal limitadora de velocidad. La misma se encuentra situada a la entrada de Vegarrozadas, pero está tapada la mayor parte de las veces por los camiones o turismos que se aparcan en un estacionamiento cercano. Un informe de la Policía Local desestima su cambio debido a que «está repetida en la margen izquierda de la calzada» y considera que cuando se señalice el estacionamiento se solucionará el problema, aunque los vecinos consideran que, aún así, seguirá existiendo.
Al margen de esta problemática, José Ángel Hevia afirma que la única de sus reivindicaciones atendidas por la concejalía de Interior ha sido la de recolocar, tras la construcción de las aceras, la señal que indica donde comienza la población de Vegarrozadas y donde finaliza la de Piedras Blancas. Sin embargo, se ha instalado a varios metros de donde se encuentra el límite, restándoles parte de terreno la capital del municipio.