EL Sporting aprovechó un error del portero rival para sumar un punto. Con anterioridad, el guardameta tinerfeñista había sido el mejor de su equipo.
El partido tuvo un inicio igualado, con dos equipos que salieron muy fríos al campo. El Tenerife logró adelantarse en el marcador, pero a partir del minuto 20 el Sporting se hizo dueño y señor de la situación, con profundidad, juego por las bandas, llegada y mucho remate. El marcador era injusto, hasta que marcó Calandria con un extraordinario remate, tras un centro de Juan, quien no utilizó como podía una banda en la que tenía poca oposición, por los marcajes a distancia. La desventaja del descanso fue injusta, porque el Tenerife no hizo méritos para irse por delante en el marcador. Si alguien expuso, fue el Sporting.
El segundo tiempo fue aburridísimo. Los dos equipos estuvieron mal, pero me sorprendió el defectuoso entendimiento entre los centrales del Sporting, que tienen fama de ser de lo mejor del equipo. El Tenerife se encontró con demasiadas facilidades, pero, afortunadamente para el Sporting, ni Ángel, ni Maikel acertaron en dos jugadas en las que se encontraron con Roberto fuera de su portería. Y, lo que son las cosas, un error en el área tinerfeñista, que los rojiblancos apenas pisaron en el segundo tiempo, sirvió para que el partido acabara igualado. En el fútbol, los errores se pagan y ayer hubo algunos que fueron decisivos.