Rusia había venido condicionando su apoyo al grupo radical islámico Hamas en función de los pasos que diera esta organización palestina hacia el reconocimiento de Israel y la renuncia a la lucha armada, además de su adhesión a todos los acuerdos de paz suscritos hasta la fecha. La negativa del nuevo Gobierno palestino, controlado por Hamas, a aceptar esas exigencias ha sido el motivo por el que la UE, EEUU y Canadá han congelado sus ayudas directas a la Autoridad Nacional Palestina. Moscú, sin embargo, no ha seguido la misma senda. El ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, prometió ayer al líder palestino Abú Mazen que su país mantendrá esas ayudas.
Rusia, junto con EE UU, la UE y la ONU, forma parte del grupo de mediadores internacionales que luchan por conseguir la paz en Oriente Próximo, pero su actitud ha provocado una fisura en el seno del 'Cuarteto''. De acuerdo con el contenido de un comunicado del Ministerio de Exteriores ruso, difundido por una agencia local, Lavrov habló por teléfono con Mazen para tranquilizarle y comunicarle que su país no interrumpirá sus ayudas a la ANP. El jefe de la diplomacia rusa prometió además intensificar esa asistencia al pueblo palestino.