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Domingo, 16 de abril de 2006
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OCCIDENTE
Occidente
Esclavos de las olas
El surf llegó al Occidente en 1968 de la mano de los hermanos Gulley. A uno de ellos se dedica cada año del campeonato mundial de Tapia
DEPORTE. Un surfista, en la playa de Peñarronda. / J. L. R.
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Desde la antigüedad el hombre anhela conquistar el medio ambiente que le rodea. Ya sea el aire, intentando emular a las aves que surcan los cielos, o el agua, sobre la que caminó Jesús según cuentan los relatos bíblicos. Este milagro de caminar sobre las aguas se repite cada día en muchas partes del mundo, entre ellas, en el Occidente asturiano. Lo hacen posible los surfistas, deportistas que encuentran el la costa occidental de la región un paraíso para su afición.

En este ala de Asturias existen numerosas playas, entre las que se reparten un puñado de adeptos que en épocas invernales no superan la veintena. No obstante, en verano, llega la romería. Gentes de todos de todos lugares encuentran en esta época del año las condiciones óptimas para intentar hacer lo que todo el mundo deseó alguna vez: deslizarse sobre el agua.

La práctica del surf es anterior a la Edad Media y comenzó en las islas de la Polinesia. Sus gentes llevan realizando campeonatos desde entonces que tenían connotaciones religiosas y sociales. En ellos era costumbre las apuestas entre los nativos y en alguna ocasión, el surf se utilizó como «duelo». Entre los deportistas se retaban a 'pillar olas' en los rompientes más arriesgados, y demostrar quien tenía más habilidad. El surf llega a la costa occidental asturiana en 1968, cuando los hermanos Gulley, procedentes de Australia, arriban en Tapia. En memoria de uno de ellos, Peter, se celebra cada año el campeonato mundial de surf, coincidiendo con Semana Santa y que hoy clausura su decimoquinta edición. A ésta competición, que ha dado a conocer a Tapia como una de las capitales mundiales del surf, acude siempre un nutrido grupo de surfistas profesionales.

Las playas más visitadas

Si bien la pasión por este ejercicio en el occidente asturiano comienza en Tapia, no es ésta la única playa que cuenta con numerosos adeptos. En el límite occidental de Asturias se encuentra la playa de Peñarronda. Recibe a sus habituales moradores, surfistas de Ribadeo, Vegadeo, Barres, Serantes y Tapia que buscan domar las ondas que caprichosamente les envía Neptuno. Llueva, granice o nieve estos deportistas ven en el surf una vía de escape a la rutina diaria.

Al arenal de Frejulfe, playa de arena negra característica de suelos pizarrosos, suelen dirigirse los residentes en Navia, Puerto de Vega y Luarca. Muy cerca se encuentra la Reserva Natural Parcial de Barayo, menos visitada por éste colectivo por su mal acceso.

También la playa de Otur es frecuentada por los surfistas. Ofrece condiciones idóneas para surfear cuando el vendaval azota el occidente ya que se encuentra escondida bajo escarpados acantilados que la protegen del viento. La playa de Cueva, por último, es conocida como la frontera del surf de la costa occidental asturiana.

Los practicantes de esta actividad sienten como el surf es algo más que un deporte. En su interior se mezclan distintas sensaciones, entre la soledad del individualismo y el compañerismo de sus seguidores, entre la armonía de la naturaleza y la ferocidad de la mar.



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