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Domingo, 16 de abril de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA
Sociedad
Predestinada a dar la campanada
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Ya lo dice el refrán: Más vale caer en gracia que ser graciosa. Pero María José Campanario nunca le ha caído en gracia al público. La única vez que María José ha logrado pulverizar el 'share' televisivo ha sido precisamente cuando ha caído en desgracia. Para lograr la atención que cosecha Belén Esteban con sólo verter una lágrima, a ella se la ha tenido que llevar presa la Guardia Civil. La franja de 'Salsa Rosa' dedicada a ese delicado momento, el sábado de la pasada semana, batió récords de audiencia.

María José Campanario se encuentra en libertad con cargos, tras pagar una fianza de 12.000 euros, por estar presuntamente implicada en un fraude a la Seguridad Social. Ella podría haber pagado más de 18.000 euros para hacerse con unos documentos que le permitieran lograr la incapacidad laboral de un familiar. Al parecer, su madre.

Esta vez, ha dado realmente esa campanada a la que parecen predestinarla sus apellidos. Ya la dio casándose con Jesulín, después de que muchos dudaran de su relación. Pero nunca, como ahora, la antipatía que despierta había llegado a un nivel tan alto. A la salida de las dependencias judiciales, necesitó protección policial para evitar que una muchedumbre se le echara encima. Sus allegados dicen que «está hundida y destrozada». Y que no para de repetir que todo se debe a que «un amigo la ha metido en un lío». La ausencia de su marido, que, en lugar de correr a su lado, decidió torear mientras ella estaba en comisaría y, más tarde, ir a entrenar al campo, tampoco parece ayudar mucho a que mejore su estado de ánimo.



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