El lendakari Juan José Ibarrexte aprovechó ayer el 'Aberri Eguna' (Día de la Patria Vasca) para asegurar en Bilbao que «los derechos históricos» son «la única constitución» de los vascos. Por su parte, el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, criticó a Alfonso Guerra por dar por zanjado el 'plan Ibarretxe' y advirtió que en Euskadi no se admitirá un recorte como el que el Congreso dio al 'Estatut' surgido del Parlamento catalán.
La referencia central de la jornada, sin embargo, fue el alto el fuego permanente de ETA. Ibarretxe e Imaz dieron por segura la desaparición de la violencia y explicaron a los militantes y simpatizantes de su partido que abarrotaban la plaza Nueva el proceso político que, a su juicio, acompañará al fin del terrorismo.
El lendakari abrió el acto con un discurso en el que afirmó que «la única constitución del pueblo vasco es la formada por los derechos históricos del pueblo vasco que ampara y respeta los textos constitucionales».
Frente a quienes esgrimen la Constitución española como límite, a juicio de Ibarretxe, «cualquier solución que en términos políticos se dé para este país, vendrá de la actualización y el desarrollo de los derechos históricos vascos y, por lo tanto, del reconocimiento de que este pueblo tiene derecho a decidir nuestro propio futuro en paz y en libertad». A renglón seguido, eso sí, mostró su disposición a «pactar» el ejercicio del derecho de autodeterminación.
Sus palabras no tardaron en ser contestadas tanto desde las filas socialistas como desde el PP. El portavoz del PSE-EE en el Parlamento Vasco, José Antonio Pastor, aseguró que decir que la única constitución de los vascos son sus derechos históricos es «una auténtica bobada, porque Euskadi no ha existido nunca como nación hasta la Constitución de 1978 y el Estatuto de Gernika».
En el PP consideran que el discurso de Ibarretxe «ha sido preparado para complecencia del entorno de ETA, haciendo suyas reivindicaciones y demandas históricas de la banda terrorista», según manifestó el secretario general de los populares vascos, Carmelo Barrio.
En otro momento de su alocución, Ibarretxe avanzó que, tras la «verificación ética» del alto el fuego permanente de ETA por parte del Gobierno, llegará la «verificación democrática» del proceso político por la sociedad vasca, y que se llevará a cabo «debatiendo, negociando, alcanzando acuerdos» entre los diferentes partidos políticos.
Dirigiéndose a los vascos, vaticinó que «al final, vosotros vais a decidir el futuro de este país porque habrá desaparecido el obstáculo de la violencia para decidir nuestro futuro en paz y en libertad». «Esta hora ha llegado y hoy estamos celebrando este Aberri Eguna con esta posibilidad inmensa», clamó entre aplausos.
En la misma línea se pronunció el presidente del PNV. Josu Jon Imaz fijó en la consecución de la paz el «eje prioritario» de su grupo junto a la creación de un foro de partidos en el que quepan «todas las sensibilidades».
El líder del PNV reiteró la disposición de su grupo a «priorizar en el tiempo la consecución de la paz a cualquier otra cuestión, por importante que sea para nuestro país», y apremió la constitución de una mesa de partidos que cierre acuerdos. Pero matizó que en una Euskadi en la que se vayan asentando la paz y la libertad «el respeto a la voluntad democrática de la sociedad vasca y su reflejo en el marco jurídico y político no puede ser obviado».
Dilaciones
Por su parte, Eusko Alkartasuna reunió a su militancia en un acto político en Gernika donde su presidenta, Begoña Errazti, saludó el deseo del Gobierno español de «verificar» la sinceridad del alto el fuego de ETA. Sin embargo, denunció que se utilice esto para «alargar innecesariamente» el actual momento político «para no ir al meollo de la cuestión: impedir ir a la solución del conflicto político».