José Luis Rodríguez Zapatero estudia solicitar, durante el debate sobre el estado de la nación que el Ejecutivo convocará esta primavera, el apoyo del Congreso de los Diputados para dialogar con ETA. En los próximos meses el presidente reducirá al mínimo sus visitas al extranjero y centrará su actividad política en el proceso de paz abierto con la banda terrorista.
Fuentes gubernamentales explicaron que Zapatero sopesa pedir el aval de la Cámara Baja para abrir el diálogo con ETA en el mismo pleno sobre política general. El presidente se comprometió en el último debate de la nación a comparecer ante el Congreso si la banda declaraba un alto el fuego y, tras el comunicado de los terroristas, aseguró que informaría a la Cámara antes del verano sobre la veracidad de la tregua. No especificó, sin embargo, en qué formato.
La decisión no está tomada, pero los partidarios de unir el debate de política general y el del alto el fuego argumentan que no es razonable convocar dos plenos de tanto calado en tan poco tiempo. Ven con buenos ojos que en el debate más importante del año el Gobierno siente las bases del diálogo con ETA y trate de recabar el apoyo de los grupos. Sobre todo, el del PP.
Destacados miembros del PSOE y del Gobierno son pesimistas y desconfían de la 'tregua' entre Mariano Rajoy y Zapatero en la lucha antiterrorista. Temen que dirigentes del PP como Acebes o Zaplana presionen al jefe de la oposición para que vuelva a utilizar este argumento en la lucha partidaria y trate de desgastar al presidente cuando anuncie su intención de dialogar con la banda.
Entretanto, a Zapatero le preocupa descargar su agenda política y estudia la posibilidad de unir los dos plenos. En La Moncloa pensaban convocar el debate de la nación los días 8 y 9 de mayo, pero esta previsión se retrasa. Los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado necesitan tiempo para comprobar si el alto el fuego es real y si las cartas enviadas a empresarios navarros son de ETA.
El debate podría celebrarse la última semana de mayo, aunque algunos miembros del gabinete consideran que la verificación de la tregua aconseja aplazarlo a finales de junio. Así, el pleno no coincidiría con la campaña del referéndum del Estatuto de Cataluña, en la que el presidente del Gobierno se implicará a fondo.
Escasos viajes
Con el 'Estatut' encauzado y los principales proyectos legislativos en marcha, el diálogo con ETA será la prioridad absoluta para el jefe del Ejecutivo en lo que resta de legislatura. Una circunstancia que le urgió a acometer el 7 de abril su primera remodelación de Gobierno, pensada para abordar el proceso de paz, y que le ha obligado a alterar su agenda y a aparcar algunos asuntos internacionales.
El presidente, que esperaba desde hace meses el anuncio de los terroristas, había limitado al mínimo obligatorio sus viajes al extranjero para que la declaración de tregua no le sorprendiera fuera de España, como le ocurrió a su antecesor José María Aznar. De ahí que en 2006 sólo haya realizado una visita a Bruselas en el último Consejo Europeo.
Hasta ahora, sus contactos internacionales se han limitado a dicha cumbre y a las reuniones en España con los presidentes de Rusia y Bolivia, con los primeros ministros de Francia y Polonia y con el secretario general de la ONU. Sus salidas a partir de ahora también serán escasas.
La agenda internacional del presidente no es la única que se ha visto afectada por el proceso de paz. En las últimas semanas, el presidente se ha visto obligado a aplazar la conferencia política que el PSOE iba a celebrar los días 2, 3 y 4 de junio a septiembre (15, 16 y 17).
A partir de octubre, José Luis Rodríguez Zapatero dejará en manos del secretario de Organización y Coordinación socialista el proceso de selección de candidatos a las elecciones de 2007 de su partido. El presidente del Gobierno se dedicará a un asunto que, estima, será largo e irá más allá de esta legislatura.