Dice Moisés Mori que es en el ensayo donde más a gusto se siente y que la novela no es un género que le tiente. Sin embargo, sus escritos ensayísticos son una mezcla -singular y brillante- de realidad y ficción propia del mejor de los narradores. Buena prueba de esta peculiar yuxtaposición la encontramos en su último libro, 'Voces de Albania. Lectura en falso de Ismaíl Kadaré', un auténtico festín narrativo que, como indica su editor, «devorarán los que ya han disfrutado de la obra del escritor albanés y llevará a otros a caer por primera vez en un vicio benigno, pero muy adictivo: abrir una novela de Kadaré y oír la voz de Albania».
-¿Tan apasionante es la literatura de Ismaíl Kadaré como para dedicarle todo un volumen?
-Pues sí, y no crea, es un libro que me ha llevado mucho tiempo escribirlo. Kadaré me parece un escritor verdaderamente fascinante y uno de los novelistas europeos más importantes del momento.
-¿Una vez sumergido en su universo literario, ¿con qué se queda?
-Lo más relevante para mí es, por un lado, llegar a profundizar un poco en la cultura albanesa, que, si bien nos es próxima, resulta al mismo tiempo desconocida. Por otro, comprobar lo profunda que es la literatura de Kadaré, sobre todo en lo referente a sus obsesiones personales, caso de la muerte, o la influencia que en él ha tenido y tiene la literatura griega clásica.
-¿Por qué subtitula su obra como 'lectura en falso...'?
-Porque piso un territorio desconocido, donde en realidad no sé si doy pasos seguros o me equivoco. También porque mi libro no pretende ser, ni mucho menos, un estudio académico, ya que aporta algunos elementos que son imaginarios.
-Se dice que Kadaré es un «desconocido en España». Sin embargo, aparece en todas las quinielas como candidato al Nobel de Literatura. ¿No le parece contradictorio?
-Yo no creo que sea tan desconocido. Es un gran novelista, un escritor europeo de primer orden -como señalé con anterioridad- que, efectivamente, suena con justicia, año tras año, para hacerse con los laureles de la Academia sueca. Cuenta con un gran prestigio en su país, pero también en Francia y Estados Unidos. Aquí, en España, ha sido traducido -y muy bien, por cierto- por Ramón Sánchez Lizarralde. Así todo, reconozco que todavía no tiene un público masivo, como ocurre con otros autores. Lo curioso de Kadaré es que todo aquel que llega hasta él se 'engancha', queda enormemente interesado por su literatura.
-La Albania de sus primeras obras se parece en algo a la actual?
-Él, lo que hace, es un recorrido por la historia de su país, hasta el punto de que buena parte de sus libros se pueden considerar históricos, puesto que sus tramas se sitúan en la Albania medieval, en la dominada por el Imperio Otomano o en la de principios de siglo, que es cuando nace el Estado moderno albanés. Pero sin olvidarse, por supuesto, del régimen comunista de Enver Hoxha ni de la transición.
-Otra de las figuras literarias que usted ha enaltecido es la de Rosa Chacel. ¿Por qué?
-Para mí, es una de las escritoras españolas más importantes del siglo XX. Lo que hice fue reunir en 'Rebañaduras' sus artículos o ensayos que estaban un tanto perdidos.
-Usted es, ante todo, un ensayista. ¿Qué futuro le augura al ensayo?
-Es un género que está en alza, pero sinceramente creo que el que arrasa en estos momentos es la novela.
-¿Y no le tienta este género?
-No sólo no me tienta, sino que pienso que no tengo tanta imaginación como para moverme en ese terreno. Quizá me atreva más adelante con la poesía, pero nunca con la novela.
-¿Cómo se vive la literatura desde la periferia?
-En la actualidad, este concepto ha cambiado bastante. Las distancias ya no son las de antes. Internet lo ha revolucionado todo: el modo cómo se relaciona la gente, la forma en que se establecen los contactos, el método para conseguir determinados libros... Así todo, yo sigo considerándome un autor periférico en el sentido de que soy un escritor aislado, con escasa relación con el mundo literario, algo que, por cierto, llevo bastante bien.
-¿Qué tiene previsto publicar a corto plazo?
-Estoy trabajando sobre otro autor, europeo también y actual, que nada tiene que ver con Kadaré. Pero, en fin, tampoco quiero dar detalles porque hablar de ello no suele traer buena suerte.