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Miércoles, 19 de abril de 2006
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Occidente
Vinos con personalidad asturiana
El prestigioso enólogo José Peñín elogia los caldos producidos en el Suroccidente, para los que vaticina un «futuro muy esperanzador»
VISITA. De izquierda a derecha, el presidente de Bodega del Narcea, Ángel Barrero, el experto José Peñín, y el técnico de la misma bodega, Alejandro Calvo. / J. M. A.
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Tenéis un suelo milagroso, de lujo, que trasmite al vino gran parte del carácter y personalidad de esta tierra de Asturias». Estas fueron las palabras que utilizó el prestigioso enólogo José Peñín para definir las características de los «excelentes caldos» que a su juicio se producen en el Suroccidente asturiano bajo la marca protegida Vino de la Tierra de Cangas. El estudioso del vino quedó cautivado de los aromas y sabores de estos caldos durante la cata en la que ayer participó en la villa canguesa.

Peñín, que se reunió con los responsables de las bodegas de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) del Vino de la Tierra de Cangas, explicó que en el complicado mundo de la vinificación el único secreto «está en el manejo de la viña».

Por ello, alentó a los viticultores cangueses a conseguir unos caldos «con personalidad, singulares y que conserven los rasgos del territorio». El primer contacto de José Peñín con los vinos de Cangas fue en la década de los años ochenta. «En esa época me encontré con unos vinos de fuerte sabor frutal y cierta acidez». Ahora con el nuevo «renacimiento» de los vinos asturianos «se presenta un futuro muy esperanzador, con caldos de potencial impresionante que trasmiten la personalidad de esta bella tierra».

Incluso fue más allá. «El agradable sabor a frutas frescas rojas por lo que destacan los vinos cangueses es una rara virtud en los vinos modernos que buscan más la maduración potente y carnosa».

Nuevas variedades

Pero conseguir ese futuro halagüeño implica un duro trabajo. Por ello, el prestigioso enólogo aconseja a los viticultores asturianos porque planten nuevas de variedades de uva de maduración temprana y más rápida y porque «primen la selección para conseguir unos vinos equilibrados, con estructura y que sean capaces de trasmitir la singularidad de la zona». También aseguró que no hay que preocuparse por la climatología, ya que la nueva tecnología de la viticultura permite hacer buenos tintos en climas adversos.

Por este motivo, Peñín anima a los productores del Suroccidente a que centren sus esfuerzos «en la obtención de tintos y blancos, ya que estos últimos son más fáciles en climas húmedos».

De mismo modo quitó importancia a la posible concesión de la Denominación de Origen a los vinos asturianos. «En la actualidad, los caldos no tienen porque tener una denominación, sino que deben primar la singularidad y calidad».

Peñín rompió una lanza a favor de los vinos del año en vez de los crianza. «Los mejores vinos de la Tierra de Cangas son los que no pasan por barrica», dijo, y añadió que en los caldos tintos producidos en tierras húmedas, los asturianos «son toda una referencia, ya que se identifican con el territorio y el singular clima» de la comarca del Suroccidente de la región.



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