DIVERSOS dirigentes socialistas asturianos consultados por EL COMERCIO aseguran que la elección de Álvarez Areces como candidato socialista a la Presidencia del Principado, en los comicios de 2007, es algo «lógico» y «natural», pero a renglón seguido afirman que el proceso de elección todavía no ha empezado. Alguno de ellos, más ortodoxo, dice, escuetamente, que «no toca». Jordi Pujol fue el autor de la frase, pero rápidamente se hizo eco de ella la izquierda asturiana, así que cuando no quieren contestar a una pregunta se acogen a la fórmula catalana «no toca», convencidos de salir airosos del brete. El problema comienza cuando alguien decide que «sí toca», y entonces los que no querían hablar se encuentran con la fuerza del refranero: el que calla, otorga.
Que Álvarez Areces sea por tercera vez candidato a la Presidencia del Principado no es ninguna sorpresa. Areces es el dirigente de izquierdas más conocido por el electorado y tiene en su palmarés haber ganado cinco elecciones consecutivas, las tres primeras a la Alcaldía de Gijón (1987,1991 y 1995) y las dos últimas a la Presidencia del Principado (1999, 2003). Ningún político asturiano puede presentar un currículo semejante. Se puede decir que el socialismo asturiano ha invertido grandes energías estos últimos años en la «marca Areces», así que insistir en el mismo candidato es apostar por una política conservadora, que es lo que hacen los partidos cuando gobiernan, como es el caso del PSOE de Zapatero.
La cuestión no está en la lógica del nombre elegido, sino en la forma de elección. Los dirigentes asturianos dicen que el proceso no ha empezado, cuando en realidad ya ha terminado, porque la dirección nacional ha optado por el presidente Areces. Ayer nos preguntábamos, en estas líneas, si la dirección federal del PSOE habría consultado las bases del partido en Asturias o si se sería una decisión de notables. Hoy ya sabemos que las bases asturianas no fueron encuestadas y que la decisión fue cosa de notables madrileños. ¿Quizás el 'G-4' (Zapatero, De la Vega, Rubalcaba y Blanco)? El socialismo asturiano tiene, 'de facto', una bicefalia (Areces /Javier Fernández) que en caso de no ser respetada por Madrid traerá males inevitables a medio plazo.