Miércoles, 19 de abril. Ya estamos en el campo base del Dhaulagiri, la montaña de 8.167 metros de altitud que tenemos intención de ascender en el plazo máximo de un mes.
Hemos llegado aquí tras realizar la aclimatación en el Valle de Khumbu, desde donde regresamos hasta Katmandú. El pasado lunes cubrimos en helicóptero la distancia que separa la capital de Nepal y el campo base del 'Dhaula'. La aeronave aterrizó en la localidad de Pokara, por motivos técnicos y para cargar material, antes de proseguir el vuelo hasta la montaña.
Una vez aquí, la sorpresa negativa ha sido descubrir que el tiempo es mucho más adverso de lo que habíamos previsto. Ya tenemos parte del equipo necesario para empezar a trabajar y nos encontramos todos en buenas condiciones físicas, pero anteayer por la tarde comenzó a nevar de forma copiosa. Nuestras tiendas están cercadas por una capa de nieve que supera el metro de espesor y las previsiones meteorológicas para las próximas jornadas no son precisamente benignas, si bien se espera una ligera mejoría mañana.
Así las cosas, nos encontramos a la espera, en una cota que ronda los 4.750 metros. Otras expediciones -una italiana y otra iraní- aún no han podido llegar hasta aquí a causa del temporal. También estamos pendientes de unos montañeros holandeses que están en camino. Ésta es una de las épocas propicias para enfrentarse al Dhaulagiri, así que la zona se va a encontrar bastante concurrida.
Hacia el glaciar
En cuanto las condiciones lo permitan haremos una incursión en el glaciar para evaluar el estado de la ruta, confiando en que la montaña no se haya cargado de nieve, lo cual agrandaría los riesgos. No obstante, un par de jornadas de descanso no nos vendrán mal para almacenar energía con vistas a las próximas semanas.
Son las diez de la noche y ya es de noche en esta zona del Himalaya. Hoy no hemos podido abandonar la tienda en todo el día y he tenido que salir varias veces a tirar de pala para evitar que la nieve se la tragara. Pasamos las horas viendo películas en el DVD, jugando a las cartas, charlando y leyendo, entre otras actividades para ir matando el tiempo y conocernos un poco más.
Mis compañeros de expedición -el aragonés Carlos Pauner, el navarro Ricardo Valencia y los vascos Raquel Pérez y Willy Barbier- y yo ya tenemos ganas de comenzar la ascensión. Contamos de plazo hasta mediados de mayo para tratar de alcanzar la cumbre.