Dos familias, una de ellas matriarcal, son las que hacen en Gijón de 'efecto llamada' de los rumanos de etnia gitana que deciden instalarse en la ciudad. Se trata de dos grupos de inmigrantes, de los que varios de sus miembros «tienen trabajos normalizados» y que actúan de nexo de ayuda para los compatriotas nada más llegar.
Precisamente, uno de los cambios culturales detectados gracias a la realización de este estudio es que el colectivo de rumanos ha comenzado a echar raíces en Gijón. Hasta ahora, se creía que la mayor parte de los inmigrantes de los países del Este vivía de forma temporal en la ciudad. Pero no es así. Cada vez es mayor la cifra de rumanos que decide empadronarse y fijar aquí su residencia habitual.