En algo menos de tres meses, el Ayuntamiento de Gijón ha abierto 64 expedientes sancionadores por infracciones de la nueva ordenanza del ruido, que entró en vigor el pasado 27 de enero, en sustitución de la anterior, que databa de 1992. De ellos, siete son por infracciones tipificadas como muy graves, es decir, por alguno de estos motivos: superar en 15 ó más decibelios los niveles máximos permitidos, reinstalar equipos musicales de los que se haya ordenado su retirada o incumplir la adopción de medidas provisionales. Las infracciones muy graves pueden conllevar multas de hasta 300.000 euros (el mínimo es de 12.000), la retirada de la licencia, la clausura temporal e, incluso, definitiva. En cualquier caso, ninguno de los expedientes se ha ejecutado todavía, ya que todos ellos están en periodo de tramitación administrativa.
Las cifras fueron explicadas ayer por la concejala de Medio Ambiente, Dulce Gallego, durante una reunión mantenida con representantes vecinales y hosteleros, en la que también estuvo presente el jefe de área de Seguridad Ciudadana, José Luis Ramón. La mayoría de las sanciones han sido para este último colectivo, aunque lo cierto es que también se han abierto contra propietarios de perros (la normativa obliga, en el caso de animales domésticos, a «la adopción de las precauciones necesarias para evitar transgresiones de las normas») y algún conductor (se fija una muy extensa tabla de límites de ruido para cada tipo de vehículo, se prohíbe la circulación a escape libre, el uso de bocinas y hay que tener cuidado con los reproductores de sonido).
El presidente de la Asociación Empresarial de Hostelería de Gijón, Arturo Muñiz, explicó después de la reunión que el número de expedientes no es demasiado alto.
Lo cierto es que el sector ya recibía con anterioridad a esta normativa un buen número de sanciones: en 2004 se abrieron 219 expedientes a hosteleros, y la cifra había bajado de forma considerable en comparación con ejercicios anteriores. En cualquier caso, los empresarios tienen de plazo hasta enero de 2007 para adaptarse a la normativa y tomar todas las medidas necesarias para ello.
Elaborar un mapa
Muñiz explicó que la concejala había expresado la intención municipal de realizar un mapa de ruidos nocturnos para localizar los mayores problemas. En cualquier caso, el portavoz del colectivo aseguró que «por ambas partes hay intención de cumplir y hacer cumplir la normativa». Un ejemplo: «Ha aumentado el número de porteros en los bares. El mayor problema de ruidos parte de que las puertas queden abiertas y si hay portero eso se controla».
Muñiz convocará en breve una reunión con los empresarios del sector, para explicar cómo el Ayuntamiento está aplicando la normativa. El sector recibirá, además, buena parte de los 3.000 ejemplares que se han editado de la ordenanza (una tirada muy superior a los 700 ejemplares que normalmente se publican de cualquier otra).