Esta semana se ha inaugurado en el centro municipal de El Llano la exposición 'Paisajes' de Pilar Fernández, Pifer. Pilar es un pintora que se inspira y dedica su trabajo a lo más cotidiano. Imágenes entrañables y apacibles, su particular visión de los paisajes asturianos se embarca en una especie de sueño al país de las maravillas o de viaje lleno de formas y colores que logran que cualquier cosa parezca otra. Su espectacular e íntima concepción del paisaje humano y geográfico es cautivadora. «Pinto para que mis obras alegren la vida», explica la artista.
-¿En qué consiste la exposición 'Paisajes'?
-Es una colección que incluye algunas de mis obras preferidas. La mayoría de paisajes y rincones corresponden a lugares de Asturias, pero también hay de algún otro sitio, como los típicos maizales de Castilla.
-¿Cómo seleccionó los rincones que iba a pintar para esta muestra?
-Pues son lugares que conozco personalmente. Los elijo por la luz. Busco rincones que tienen mucha luz, que tienen una vida especial. Me gustan los bosques, las puestas de sol, las montañas, los campos de amapolas... En esta muestra en concreto decidí reunir paisajes asturianos con paisajes de otros lugares porque creo que así consigo un contraste que hace muy rica a la exposición.
-¿Qué sensaciones pretende provocar en el espectador con esta colección?
-Yo busco que mis obras den luz. Siempre pinto para que mis obras alegren la vida de los que las miran, y eso es, también, lo que he pretendido conseguir con esta muestra.
-También da clases de pintura. ¿Qué faceta prefiere la de artista o la de profesora?
-Llevo 22 años como profesora y otros tantos, o más, pintando. Con las dos vertientes disfruto muchísimo y me enriquecen personalmente.
-¿Qué es lo más difícil a la hora de enseñar?
-Sobre todo, concienciar a los alumnos de que para pintar hay que tener paciencia, tomarlo con calma. Para disfrutar pintando hay que tomarse tiempo, saborear cada pincelada, hay que ir viendo cómo queda y recrearse en el proceso.