Hacía tiempo que los hermanos Selene y Adonai no adquirían un libro de una forma tan divertida. Paseaban ayer, junto a sus padres Cristina e Israel, por Begoña cuando se encontraron con un montón de libros flotando en la fuente de 'los patos'. Ella capturó uno de los capítulos de 'Manolito Gafotas' y él, más pequeño, se hizo con 'Charlie y la fábrica de chocolate'. Después, de la mano del organizador de esta suelta de libros, Miguel Castaño, aprendieron la lección: «Sé que tengo que leerlo y después volver a dejarlo en algún punto de la ciudad», comentó Selene.
Precisamente en eso consiste un 'bookcrossing' como el organizado ayer con motivo del Día del Libro en Gijón. Se repitió en otras quince ciudades españolas como un modo original de fomentar la lectura.
En la fuente se soltaron ediciones de Agatha Christie, Alberto Vázquez Figueroa, Carmen Laforet y Carol Matas e incluso, algunos escritos en inglés, francés y alemán. «Aquí en Gijón se liberan muchos libros en otras lenguas porque en la Escuela de Idiomas hay una estantería reservada sólo para liberar libros», asegura Miguel Castaño, un estudiante de Ingeniería Industrial que llegó al 'bookcrossing' a través de los artículos que leyó en varias publicaciones. «Me gusta mucho leer y pensé que era una forma interesante de hacerte con nuevos libros».
Lo mismo piensa Susana Jiménez a quien su fiebre por la lectura suele dejar sin blanca a final de mes: «De esta manera me ahorro un dinero porque me gasto un montón en libros». Su amiga, Laura Cid, que dejó sobre el agua varios libros, cree que «además conoces a otros lectores».
Francisco Ayala
Pero el Día del Libro tuvo otras manifestaciones a lo largo y ancho del país. Entre las de mayor proyección destacan la celebración del día de Saint Jordi, en Barcelona, donde a la tradicional firma de libros en el paseo de Gracia se sumó el intercambio de rosas rojas.
Además, concluyó ayer la lectura del Quijote, iniciada el viernes por el premio Cervantes Sergio Pitol y culminada por el centenario Francisco Ayala.