SE reanuda en las líneas siguientes la transcripción de los momentos más brillantes del recital ofrecido por el poeta y rapsoda Monchu el Liras en la sede de la AMA, o sea, la Asociación de Masocas Astures. Fue un recital impregnado del espíritu pesimista de un bardo al que se le acumulan los desengaños amorosos, hasta tal punto que no duda en afirmar que «el amor es la locura de creer demasiado en otro antes de conocer algo de uno mismo, y luego pasa lo que pasa». Pasan cosas como las que quedan fielmente reflejadas en estas tres coplillas populares declamadas por Monchu al ritmo transmitido por las cuerdas del instrumento musical que le sirve de apodo:
«Aquellas palabritas / que me dijiste, / si no fueron falaces, / fueron felices. / Y de este modo, / no las creo ya tanto, / que no soy tonto». «Si piensas que en ti pienso, / has pensado mal; / ni pienso ni he pensado / ni pienso en pensar». «Entre azules cortinas y verdes rejas, / estaban dos amantes dándose quejas, / y se decían / que sólo con la muerte se olvidarían. / Y eso no es cierto, / porque se han olvidado y no se han muerto».
O como en el contenido de esta copla del paisano de Navia don Ramón de Campoamor:
«En la aurora feliz de tus amores, / sólo querías el dinero en flores; / más después que pasó tu ardor primero, / sólo quieres las flores en dinero».
Hablando de flores, la realidad es que a nadie extrañará el pesimismo del vate después de leer el par de versos en los que se reflejan con grave sentimiento otros tantos fiascos amorosos:
Aun nacida en primavera, / es frígida flor de invierno. / de mi vida hizo un infierno, / por infiel, la puñetera. Su corazón, iceberg es / contra el que el mío se hundió. / ¿Margarita, Margarita, / la madre que te parió! / Y es que aquí donde me ves, / de frío mi ser tirita. Pregunto en serio, no en vano: / ¿Qué placer te dio a ti el /repartidor de butano, / ese llamado Manuel? /... Di...
Y de Margarita a Rosa:
Gracias a la bella Rosa / vi el mundo de tal color, / mas fue todo un espejismo, / pues aconteció una cosa / que hizo del placer dolor, / o sea, más de lo mismo. Era una zascandil, / promiscua y pizpireta: / se tiró a un guardia civil, / a un comando de ETA, / a un viajante de Motril / y a un vendedor de Planeta.
Conclusión: no son, evidentemente, los que corren buenos tiempos para la lírica.