Corría 1981 y Gijón no daba abasto para escolarizar a tantos niños. En La Calzada, abría sus puertas lo que ahora es la Escuela de Educación Infantil Miguel Hernández, entonces, Colegio de Preescolar El Cortijo. Empezaban casi de prestado, ocupando el edificio de tercero y cuarto de EGB del desaparecido colegio Virgen del Mar. «Las sillas eran de niños mayores, así que los parvulitos no tocaban con los pies en el suelo y, para lavarse las manos en los servicios, había que auparlos. Y el material era mínimo: teníamos folios, colores, plastilina y unas pocas tijeras y punzones».
Lo contó ayer Pilar Arias Blanco, maestra jubilada que desarrolló más de veinte años de su carrera en la Miguel Hernández, «la escuela de Gijón que tiene nombre de poeta», como se enorgullece de decir la comunidad educativa del centro. Eran tiempos de 'baby boom' y todavía se dejaba sentir el aluvión de inmigrantes que habían venido a Gijón a trabajar en la industria. Y los colegios se hacían de prisa y corriendo, como se podía. La Miguel Hernández casi surgió del barro, ya que «estaba en una calle sin asfaltar que se convertía en un barrizal». Y no sólo eso: no había separación entre el patio y las viviendas y los niños jugaban al escondite entre los coches. «Cada vez que el ministerio mandaba mobiliario, lo rifábamos», confesó la maestra.
Pero desde entonces hasta el 25 cumpleaños de la escuela de La Calzada han cambiado muchas cosas. Entre los profesores y las dotaciones de la Administración han modelado el barro hasta convertir el centro en uno de los cien mejores de España, según un 'ránking' elaborado por 'El Mundo', subrayó María Jesús Cid, directora de la escuela. Imparten clases de inglés a niños de tres a seis años, están conectados a las nuevas tecnologías y, los viernes, tienen desde hace muchos años una clase muy especial: la de teatro. A los que les toca actuar les cae una lluvia de caramelos o cacahuetes, «para evitar eso de la caries», matizó Pilar Arias. La alimentación siempre ha preocupado mucho a los responsables del colegio, hasta el punto de que han llegado a elaborar los menús de media mañana para que todos los niños hagan una dieta equilibrada.
El compromiso y el programa educativo de la Miguel Hernández recibió los elogios de los representantes de la Administración. Carmen Rúa, concejala de Educación, les alabó por estar entre las mejores escuelas de España y se congratuló del gran avance de la pública en los últimos 25 años.
Por su parte, el consejero del ramo, José Luis Iglesias Riopedre, quiso expresar su felicitación al barrio «por tener una escuela de lujo». En este sentido, recalcó que «en 1981 no debía haber más de ocho maestras y ahora son 16». Para Riopedre, la Miguel Hernández «ha sido la punta de lanza en el progreso de la Educación Infantil». Y, en esta línea, recordó los esfuerzos y la valía profesional de Noemí Revuelta, ex directora del centro y una persona muy querida por padres y profesores.
Pero en este 25 cumpleaños, Pilar Arias se encargó de recordar que hay algo que no ha cambiado: los niños: «Les sigue gustando aprender jugando y que les quieran».