El Ministerio de Exteriores de Israel expresó ayer su indignación al Gobierno sueco por su negativa a participar en un ejercicio militar de países occidentales porque también toma parte la Fuerza Aérea israelí.
Se trata de las maniobras 'Spring Flag', previstas en Sicilia para entre el 25 y el 28 de mayo, y en las que nueve países occidentales pondrán a prueba a sus ejércitos con vistas a futuras misiones de paz.
El argumento de Suecia consiste en que no ve ninguna razón de hacer partícipe a Israel en estas maniobras porque sencillamente este país «no participa en misiones de paz».
Suecia también esgrimió el argumento del conflicto israelí-palestino como impedimento para cooperar con el Ejército israelí.
En respuesta a estos argumentos, el director general del Ministerio de Exteriores de Israel, Ron Prossor, convocó al embajador sueco en Tel Aviv, Robert Rydberg, para expresarle la indignación de su gobierno por la decisión.
«Cualquier país que rechaza a Israel pone en duda su futura participación en el proceso de paz», le manifestó Prossor al embajador sueco.
Además, consideró que «esa postura puede ser interpretada como un apoyo a aquellos países que deslegitiman el derecho de existencia del Estado de Israel», dijo Prossor en referencia a Irán.
El funcionario israelí también expresó su preocupación por las informaciones acerca de que Suecia tiene la intención de romper el aislamiento internacional del movimiento extremista islámico Hamás, que gobierna en la ANP, y conceder visados de entrada a sus activistas.
La versión sueca
Según Prossor, «se trata de un precedente entre los países europeos, interpretable como una legitimación del terrorismo y a una organización terrorista».
El primer ministro sueco, Goeran Persson, rechazó las acusaciones de Israel desde su embajada en Estocolmo de que su negativa a participar en unas maniobras militares conjuntas esté relacionada con la visita a Suecia de dos miembros del Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamás) en mayo.
Persson calificó de «ofensivas» y «erróneas» las acusaciones y resaltó que la negativa obedecía a que Suecia sólo participaba en maniobras con países con los que ya colaboraba en ese área antes, así como que los individuos de grupos acusados de terroristas tenían derecho a viajar, pero su gobierno no los recibiría.
Persson tildó de «duras» las observaciones del Gobierno israelí y destacó la tradición de Suecia de no participar en iniciativas fuera de las alianzas militares.
El ministro de Exteriores sueco, Jan Eliasson, declaró que la cuestión del rechazo de Suecia a participar en las maniobras había recibido una dimensión «de mayores proporciones que las que merece».
Los desmanes cometidos por Israel en los territorios palestinos ocupados son observados desde las opiniones públicas de los países nórdicos y, en general, de los países europeos con una gran indignación por su arrogancia e impunidad, lo que podría haber influido en la decisión del Gobierno sueco