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Viernes, 28 de abril de 2006
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EL secretario general del PP asturiano, Reinerio Álvarez Saavedra, reitera que su organización no va a colaborar en la reforma del Estatuto de Autonomía mientras la dirección nacional del partido no tenga un modelo estándar de estatuto para todos los territorios.

Dado el desmadre organizado por la discusión y aprobación parlamentaria del 'Estatut' es lógico que haya un cierto recelo ante la apertura de procesos de reforma autonómica, aunque en el caso asturiano es difícil encontrar semejanzas con el catalán, porque las principales figuras del socialismo regional, Javier Fernández y Álvarez Areces, no tienen la menor intención de adentrarse por la senda del sentimiento identitario ni les interesa aflojar lazos con el Estado, ya que los estrechos vínculos con Madrid son fuente de recursos y generosas ayudas para Asturias. Cualquiera que conozca las cuentas asturianas sabe que el autogobierno es una receta muy atractiva si se cuenta con el apoyo de la Hacienda estatal. En caso contrario, el negocio de la profundización autonómica resulta ruinoso para los intereses regionales: ni autovías ni ampliaciones portuarias ni fondos mineros ni variantes ferroviarias.

La estrategia del PP asturiano entra en contradicción con lo que hace este partido en Baleares, Castilla y León y en la Comunidad Valenciana. Resulta llamativo que allí dónde gobierna el PP avanzan las reformas autonómicas, pero en las comunidades en que está instalado en la oposición obstaculiza los proyectos de reforma estatutaria con el pretexto de que desestabilizan el modelo de Estado. Puede Ovidio Sánchez defender, en el año que queda hasta las elecciones, la estrategia del parón en las reformas estatutarias, pero a condición de que su partido haga lo mismo en toda España. Lo que no es de recibo es que en Castilla y León se plantee el PP un nuevo techo competencial y que a Asturias le esté vedada esa aspiración. Esa doble vara de medir evidenciaría que la política autonómica del PP no está trazada en función de la solidez del Estado, sino de los intereses de su partido. Antes de que Rajoy haya bosquejado un modelo tipo de estatuto las comunidades gobernadas por el PP se han hecho un traje a la medida, cosa que le niegan a Asturias.



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