Los obispos catalanes, reunidos ayer en el marco de la 179 Conferencia Episcopal Tarraconense -que agrupa a todas las diócesis de Cataluña, menos la de Barcelona-, otorgaron libertad de voto a los católicos en el referéndum sobre el Estatuto de Autonomía, aunque no ocultaron su «preocupación» por algunos puntos del texto que «contradicen el espíritu del humanismo cristiano».
La cúpula eclesiástica catalana señaló en un comunicado que, «como para otras decisiones de tipo político, será cada persona la que deberá hacer un discernimiento justo y equitativo para decidir responsablemente su posición ante el referéndum, sabiendo que de él depende el futuro de nuestro pueblo».
Sin embargo, aseguraron que el Estatuto, en contra de lo que estipula la Constitución española, no establece una normativa clara en materias como «la dimensión ética de la vida, el matrimonio y la familia, la dignidad de la persona humana, la libertad de enseñanza propia de una sociedad democrática y pluralista y el respeto por los más débiles, sobre todo, de los no nacidos y los enfermos terminales». También reclamaron que el texto, una vez aprobado, se aplique «con generosidad, con atención a las necesidades reales del país y con sentido de solidaridad fraterna y de respeto mutuo entre los ciudadanos de Cataluña y los del resto de España».
El comunicado de los obispos catalanes fue criticado con dureza por el PSC, ERC e ICV-EUiA, mientras que el líder de CiU, Artur Mas, no quiso comentarlo y señaló que, en tanto que cristiano, «votaré con la conciencia tranquila sí al Estatuto».