TRAS la recién anunciada licitación de los subtramos Pajares-Sotiello y Campomanes-Pola de Lena estará en marcha la construcción de la totalidad de la variante ferroviaria de Pajares. ¿La terminación? Como indica el sentido común, no, desde luego, en 2009. Sirva como referencia una obra de aún mayor importancia, la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona, que arrastra un retraso de más de tres años, en su mayor parte no imputable al actual Gobierno de la nación.
Lo importante de la variante de Pajares es que parecía una aspiración utópica y va a convertirse en realidad tangible. Desde una perspectiva histórica, los plazos pierden relevancia ante la magnitud de la empresa. Hay que tener paciencia, como se tuvo con la autopista del Huerna, que entró en servicio por fases. Lo esencial es que entre Asturias y la Meseta habrá enlace de alta velocidad, para viajeros y mercancías, como en la futura 'Y' ferroviaria vasca.
Antes, cuando a finales de 2007 se inaugure la vía de AVE Madrid-Valladolid, Asturias ya estará más cerca de la capital de España. Se reducirá en 69 kilómetros la actual distancia de 584 Gijón-Madrid -superior en más de 120 a la existente por carretera- y bajará también la duración del viaje, con trenes que cambian del ancho europeo al ibérico, y viceversa, sin parar, como ocurre desde hace muchos años años entre Cádiz y Madrid y Madrid y Málaga, por citar dos casos. Se trata de un avance incuestionable.
Mientras, a escala doméstica, surgen gratas novedades: es inminente el comienzo de sondeos geotécnicos para prolongar el mal llamado metrotrén desde Bernueces hasta la zona del Hospital de Cabueñes y los enlaces de la autovía minera en Ceares estarán terminados antes de fin de año.