HABLABAN un grupo de contertulios habituales en estas líneas sobre sus cuentos infantiles preferidos, y resultaban ser todos ellos de lo más convencional (ya saben: Caperucita, ogros, patito feo, Pulgarcito...), hasta que intervino Sibila, la bruja de El Natahoyo:
-Mi abuela materna me contaba con frecuencia uno titulado «La búsqueda, siempre errónea y errante incluso antes de ser planetaria», obra de Kostas Axelos y que aún me sé de memoria:
«Un hombre erró por el mundo durante toda sus vida a la búsqueda de la piedra filosofal que convertiría en oro el metal más vulgar. Erraba por los montes y valles, vestido con un sayal atado a su cuerpo por medio de un cinturón con una hebilla metálica. Cada vez que le parecía que una piedra podía ser la 'piedra', la frotaba contra su hebilla y se veía obligado a tirarla. Una tarde en que estaba muy fatigado, llegó a la casucha de una anciana campesina y le pidió de comer y de beber. La vieja le interrogó y, después de haber escuchado en silencio, se fijó en la hebilla y dijo: 'Pobre hombre, has tirado la piedra preciosa, ¿no te has dado cuenta de que tu hebilla ya se ha convertido en oro?'».
-¿Cuál es la moraleja del cuento, ho?- se interesó el oyente más corto de entendederas.
-La más obvia es que nos podemos pasar toda la vida dedicados a la búsqueda de cosas que ya poseemos sin saberlo. Otras muchas conclusiones podrían extraerse del relato, pero a mí me importa más por el hecho de haber sido el origen de mi afición por la alquimia...
-¿Menudu cuenterete ye esi!- interrumpió el oyente más escéptico.
-La alquimia es un arco iris que atraviesa el abismo que existe entre el plano terrestre y el celestial, entre la materia y el espíritu. Al igual que el arco iris puede parecer a nuestro alcance, pero si se corre hacia ella sólo para lograr oro, se alejará. La alquimia es una ciencia secreta, antigua y profunda, una filosofía hermética de textos esotéricos que esconden las vías para conocer lo más profundo de la naturaleza, de la vida y de la muerte, la eternidad, en fin. Además, aunque se tratará de un cuento sería inofensivo, y jamás afectaría a una mayoría como ese otro cuento de la buena pipa de los nacionalistas, auténtica cortina de humo que distrae a la ciudadanía de los problemas que la afectan de veras.
-Visto así...- concluyó un tercer oyente.