El ex diputado de Izquierda Unida Manuel García Fonseca advirtió ayer de que si el proyecto de Ley de Dependencia se aprueba tal y como está en la actualidad puede dar lugar a «un desequilibrio territorial en la prestación de los servicios de atención a los mayores». Fonseca, que ayer pronunció una conferencia en el Ateneo Jovellanos sobre esta cuestión, valoró el salto cualitativo que supone este proyecto al crear un sistema público de dependencia «en un país en el que hasta ahora el cuidado de los mayores recaía en las familias y, sobre todo, en las mujeres».
El 'polesu' argumentó la urgencia de articular una ley que atienda estas necesidades con datos: «En Asturias hay más de 236.000 personas mayores de 65 años, de las cuales 65.000 tienen más de 80».
La propuesta que en los próximos meses se someterá a debate parlamentario, sin embargo, debería introducir algunas mejoras. Según explicó, el proyecto plantea varios niveles de prestaciones. El primero, que llegaría a todos los ciudadanos, estaría financiado al 100%, otro dependería de las aportaciones que a partes iguales realizaran las comunidades autónomas y el Estado, y el último estaría cubierto exclusivamente por las Gobierno autonómicos.
Esta distribución, precisó Fonseca, podría significar que en la práctica y dependiendo de la capacidad de cada comunidad se establezcan «distintos niveles de asistencia y también de calidad». La solución a este problema pasa porque el sistema «está ligado a la Seguridad Social y no a los Servicios Sociales, que son competencia exclusiva de las comunidades autónomas».
Otro de los problemas que el conferenciante puso al proyecto de Ley de Dependencia es el establecimiento de un sistema de copago, lo que supone que los usuarios deberán costear el 30% de los servicios. «Se podría entender que este sistema de copago se realizara en un principio, pero no que se establezca como modelo. La prestación debe ser gratuita», concluyó.