Enrique Macián saluda con una amplia sonrisa y un fuerte apretón de manos. Han transcurrido 17 meses desde que asumiera el cargo de director general de DuPont Ibérica en Asturias y se enorgullece del alto nivel de competitividad del emplazamiento ubicado en el Principado. En su despacho, 'minimalista' y con grandes cristaleras que dan a los verdes praos del valle de Tamón-Nubledo, este ingeniero valenciano se muestra «optimista» ante la posibilidad de que la multinacional pueda atraer una nueva inversión industrial a la región. «Estamos en ello», asegura.
-¿Existe ya un proyecto sobre la mesa?
-Ahora hay más optimismo que hace dos o tres años. Estamos luchando por traer nuevas inversiones a Asturias, aunque no las tenemos todavía. No quiero crear expectativas, porque si luego no es posible, se produce una desilusión. Lo que puedo decir es que hay posibilidades y que estamos trabajando seriamente.
-¿Podría concretar más?
-Sería una inversión dentro del campo en el que estamos, de productos de alta tecnología y de alto valor añadido, no de comunicaciones.
-O sea, que de riesgo de deslocalización ni hablamos.
-Eso fue una moda que se empezó a hablar en 2000, pero afortunadamente no he visto ninguna gran empresa en Asturias que se haya deslocalizado. El hecho de estar presente en países emergentes no significa que haya que desmantelar las plantas donde tengas beneficios.
-¿Como la de Asturias?
-Nuestra idea es apuntalarnos y hacernos más fuertes en los mercados que nos dan las ventas y beneficios más importantes: Europa y Estados Unidos. También tenemos que crecer en aquellas áreas en las que se prevé un crecimiento importante, porque lógicamente nuestra competencia también lo va a hacer. Eso significa que en países emergentes, como China, India o Brasil, tenemos que estar presentes. En Asturias estamos ahora muy bien situados. La planta de Tamón tiene no sólo un prestigio, sino unos resultados muy importantes dentro de la corporación, y esto nos sitúa en condiciones de competir con cualquiera en el mundo. No tememos a los chinos ni a los indios. ¿Por qué? Si estuviésemos hablando sólo de costes laborales, entonces no tendríamos nada que hacer, pero estamos hablando de productos de de alto valor añadido y que requieren de personal cualificado, de equipos de vanguardia y de manejo de procesos químicos.
-¿Cuáles son las fortalezas del emplazamiento de Asturias?
-Destacaría la alta cualificación de nuestros trabajadores, y nuestro comportamiento en seguridad ejemplar dentro de DuPont en el mundo; llevamos cerca de dos años sin accidentes serios ni de la compañía ni de contratistas. Hay muchos otros factores, como el respeto al Medio Ambiente, el trato con la gente, los productos de alto valor añadido, el coste unitario, etcétera, pero resumiría las fortalezas de este emplazamiento con la palabra competitividad. Asturias está al nivel de los países más competitivos del mundo, entre los que se encuentran Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. Por eso, nosotros estamos luchando por traer más inversiones industriales a Asturias.
-Precisamente, los sindicatos asturianos aprovecharon el Primero de Mayo para volver a reclamar a las multinacionales más inversiones en la región.
-Es una reivindicación legítima. Los sindicatos están en su derecho de pedir inversiones, es parte de su rol y responsabilidad. Lo que pasa es que las inversiones no son algo que se haga con una varita mágica. Desde finales de los 70 hasta el año 2000, hubo una gran inversión extranjera y España se convirtió en la novena potencia económica del mundo, y eso ha sido gracias a la globalización y a las empresas extranjeras. En el año 2000 se produjo una ruptura de la burbuja financiera y en 2004 las inversiones extranjeras directas en España cayeron un 24% respecto al año anterior. Hubo un fenómeno económico curioso: las empresas que se dedicaban a invertir, a partir de 2000 se dedicaron a ahorrar, y las familias, a consumir y a endeudarse hasta las cejas. Creo que esto está empezando a cambiar y las empresas comienzan a pensar en hacer inversiones.
-Ustedes también trabajan para intentar atraer a Asturias inversiones de otras empresas.
-Sí. Necesitamos el sol y la luna, inversiones nuestras y de fuera. Estamos en los dos frentes. Este año tuvimos la satisfacción de anunciar una inversión importantísima de la irlandesa ESBI. Nuestro reto siempre fue animar a otras empresas extranjeras a venir a Asturias, porque creemos que es un sitio adecuado. Hay muchos ejemplos, como CSC, Fluor Daniels, Miliken o Capgemini. Tampoco hemos abandonado nunca la dinámica de seguir invirtiendo nosotros. Hubo un gran esfuerzo en la parte de servicios y actualmente estamos esforzándonos más en intentar traer inversiones industriales de DuPont. Y ahora no es para cumplir ningún compromiso con el Principado, porque ya superamos con creces las inversiones previstas, sino porque creemos que nuestro emplazamiento es competitivo.
Ciclos combinados
-¿Qué va a ganar DuPont con la cesión de terrenos a la firma irlandesa ESBI para la construcción de dos ciclos combinados?
-Entra dentro de nuestros principios de intentar atraer inversiones a Asturias y se produce tras una conversación a tres bandas entre DuPont, la ESBI y el Gobierno del Principado. Es una inversión muy importante (500 millones de euros), que va a generar riqueza y empleo y con la que DuPont intentará compartir servicios y estudiar cómo nos podemos beneficiar mutuamente en el campo del gas natural y de la electricidad, pero nuestro objetivo no es económico, porque nuestra economía se basa en nuestros productos.
-¿Cabe la posibilidad de que especulen con los terrenos?
-Ni es posible ni es nuestra intención. No somos una inmobiliaria, somos una empresa industrial.
-Lleva algo más de un año en el cargo, pero usted ya estuvo con DuPont en Asturias en el año 89. ¿Ha percibido cambios en la situación económica de Asturias?
-Existe ya una concienciación social de que no se puede seguir viviendo de la gran empresa pública. Como consecuencia, hay un dinamismo nuevo en Asturias, y se están creando gran cantidad de empresas pequeñas y los polígonos se llenan. Además, están irrumpiendo otros sectores, como nuevas tecnologías y, probablemente, Asturias sea una de las regiones más importantes de España en esa materia. Aquí tenemos CSC, Capgemini y recientemente Satec, y seguimos creciendo. También el sector servicios se ha desarrollado muchísimo.
-¿Es fácil trabajar en Asturias con una mentalidad americana?
-DuPont vino a Asturias, entre otras razones, por la tradición industrial y la formación de la gente, tanto a nivel universitario como de Formación Profesional. Además de una gran cualificación, los trabajadores han mostrado una gran flexibilidad. No es gente apegada a un horario estricto y ese factor sorprende fuera de DuPont.
-También Arcelor está implantando un plan laboral basado en la flexibilidad, polivalencia y movilidad.
-Sí. Nosotros llevamos desde el primer día con ese sistema. Si un trabajador va a estar aquí 30 ó 35 años, démosle la oportunidad de crecer en todas las áreas de la empresa y que conozca desde las áreas productivas hasta las de mantenimiento y laboratorio y las administrativas. La gente, a medida que se forma, también va creciendo personalmente y económicamente.
-El presidente del Principado dice que Asturias tiene la generación mejor formada de la historia. ¿Pero fallan quizá los idiomas?
-Normalmente, la gente titulada que contratamos viene a las plantas con inglés y ahora, con los servicios de recursos humanos y de finanzas que tenemos y que atienden a toda Europa, a Estados Unidos y a Asia, les ofrecemos cursos de inglés y otro idioma. Tenemos aquí mucha gente joven, hijos de emigrantes asturianos que han regresado a la región desde Inglaterra, Bélgica u Holanda con dos o tres idiomas. Por ahora no hemos tenido problema para encontrar gente con idiomas.
-Dicen que una multinacional no tiene patria. ¿Qué le parece la pugna entre Arcelor y Mittal?
-No me gustaría opinar de otras empresas. En nuestro caso, DuPont obedece el lema de 'piensa global y actúa local'. En Asturias trabajan cada día más de 1.200 personas y no hay ningún cargo de responsabilidad que sea americano. Es más, probablemente el mayor accionista de la empresa tampoco sea americano. El tema de la nacionalidad es secundario para nosotros. DuPont tiene de base unos valores, que son la salud laboral, el respeto al medio ambiente, la ética en los negocios y el respeto a las personas, y que cumplimos sea en Estados Unidos, en España o en India. A partir de ahí, nuestro proceso tiene que ser eficaz y eficiente, desde la Investigación y el Desarrollo, la fabricación y la venta. Eso hay que hacerlo en todo el mundo y encerrarnos en una concepción americana sería contraproducente.