-¿Sigue siendo una aventura el reparto en la zona rural?
-No. Las cosas han cambiado mucho. Gijón es ciudad pionera en la numeración de la zona rural por punto kilométrico y el cambio, puesto a prueba hace ya algún tiempo en Somió, se consolidó pronto por los buenos resultados. En ese sentido, fue encomiable la colaboración del Ayuntamiento. Esa numeración no sólo favorece a Correos, sino también a los taxis, a las ambulancias y a otros servicios que tienen que buscar una dirección en zonas no urbanas. También hace falta colaboración ciudadana.
-¿En qué sentido?
-Para conseguir que los remitentes potenciales pongan efectivamente el punto kilométrico. Esa es labor de quienes viven en la zona rural, porque las direcciones genéricas pueden servir si el cartero es veterano en una zona, pero ocasionan un problema tremendo en el caso, por ejemplo, de sustituciones del titular. Esas direcciones genéricas no sólo ralentizan el reparto, sino también la clasificación de las cartas.