En estos momentos Gijón dispone de 898 kilómetros de red de distribución de agua, frente a los 557 que tenía en 1998. Este notable incremento de 341 kilómetros en sólo ocho años se debe tanto al crecimiento natural de la ciudad y de los polígonos industriales como a la extensión de la distribución de los servicios municipales de agua a la zona rural, «donde la población está muy diseminada».
«En esas zonas rurales, para dar acometida a un vecino es necesario instalar más de 200 metros de red», señala el gerente de la EMA. Hasta hace pocos años en los núcleos rurales la gestión del agua corría a cargo de cooperativas, pero las dificultades que tenían para mantener en buen estado las instalaciones han llevado a la extensión de los servicio de la EMA. «Ahora, sólo quedan cooperativas en Cenero y San Martín de Huerces».